Del activismo y la investigación

Por Anne-Julie Kerebel

* Este texto se publicó originalmente el 22 de Agostodel 2017 en El blog de LEXIA en Animal Político.

El activismo es polimorfo y a menudo fuente de discusiones agresivas: nocivas o generadoras de avances sociales. Pero ¿es de todos y para todos?

Según Larousse:

ActivismoA. Sistema de conducta que privilegia la acción directa, en particular en el ámbito político y social / B. Actitud moral que insiste en las necesidades de la vida y de la acción y en compromisos con principios demasiado estrictos.[1]

Formar parte de una sociedad, como individuo, es actuar. Todos actuamos, aunque de forma y con grados y fines distintos. Muchos de nosotros incluso somos activistas; empeñados y directos, o sutiles e implícitos… Nuestras tomas de posición cotidianas nos llevan a pelear por derechos, por un modelo social, económico, político y sus convicciones respectivas, mismos que queremos ver aplicados en nuestras vidas y, de ser posible, en las de todos los demás.

El activismo es… artístico, cinematográfico: cuando se premia 120 battements par minute[2], de Robin Campillo, por el Grand Prix de Cannes. La película francesa retrata en sus golpes, humor negro, entusiasmos, rabias y decepciones, el combate de la asociación civil Act Up Paris, a principios de los noventa, contra el SIDA y en pro de su reconocimiento (por gobiernos e industria farmacéutica) como epidemia mortal entre la comunidad homosexual. La película se posiciona de forma radical, como activista actual, agradeciendo a los activistas de la época. “Se estrena en los cines franceses este miércoles 23 de agosto, prometiendo ser detonadora, veinte años después, de otros debates mediático-sociales y de sus repercusiones positivas (o negativas) correspondientes”. Estemos atentos y no la dejemos de ver cuando llegue a nuestras salas en México.

El activismo, en sí, es… social y por lo tanto polémico. A modo de respuesta a la campaña de Larousse, otro componente del cuerpo social que forman las organizaciones civiles entró a la cancha. El Frente Nacional por la Familia (que nació a raíz de la propuesta presidencial para reconocer las uniones entre personas del mismo sexo) reafirmó su activismo en contra de lo que llaman “ideología de género”, a la cual asociaron el propósito de la campaña Larousse, plagiándola: “No es no, Sí es sí, Mamá es mamá, Papá es papá, Niño es niño, Niña es niña, Biología es biología”[5], difundiendo su firme oposición al matrimonio igualitario, al aborto, etc.

El investigador, ante todo, se dedica a leer la sociedad, de la cual es parte. Se acerca a las realidades del cotidiano a través de métodos distintos que le permiten palpar tanto las grandes estructuras como los debates de hogar. Al escucharlas y analizarlas, genera sabiduría. Pero esta sabiduría o conocimiento ¿tiene vocación de utilizarse para la acción (activismo) buscando repercusiones concretas, o es un saber, una información que se pone a disposición de los demás actores sociales?

Si vemos la investigación del lado positivista, es decir persiguiendo la mayor objetividad posible, se trata de buscar los hechos o causas de los fenómenos sociales independientemente de la subjetividad de los individuos (creencias, valores…) tanto de los investigadores como de los investigados[6]. Lo cual resulta más fácil en las ciencias duras, donde distanciarse del objeto de estudio es posible. Sin embargo, el investigador, siendo parte de la sociedad que estudia, no puede pretender desprenderse del todo del molde cultural y social en el que vive.

¿El Investigador podría ser aséptico?[7]. La respuesta sería negativa si consideramos la necesaria e inevitable participación del investigador en las relaciones sociales, con sus presupuestos culturales, la influencia de su formación académica, sus opiniones y valores. Esta subjetividad es con la que, como individuos, los investigadores perciben las realidades, por ser parte de la sociedad que investigan, y son partícipes y portadores de sus valores. Por ende, no pueden realizar su trabajo al margen de cualquier ideología o modelo de pensamiento. Según esta visión, las recomendaciones que formula el investigador se tintan del color de su pluma. Entonces, el posicionamiento es inevitable, aunque no siempre requerido o deseado por parte del investigador.

El investigador, generalmente, no busca trasladar a sus clientes su subjetividad al abordar los proyectos, sino por el contrario, plasmar el análisis de la realidad de una manera objetiva -en la medida de lo posible-; el consultor, por su parte, privilegia la obtención de soluciones eficaces a partir del análisis realizado (también “objetivo”). Sin embargo, ni uno ni otro pueden ser totalmente asépticos, y podríamos incluso afirmar que no deben, pues la empatía que implica ser parte de la sociedad auscultada es una forma de acercarse más y mejor a la realidad de los informantes/individuos y obtener insights más potentes y reveladores.

¿Podemos entonces los consultores-investigadores asumirnos como activistas? Creo que sí, a nuestra manera, de una forma a veces no tan explícita…. Pero asumiendo que, con nuestra actividad diaria, transformamos la sociedad que nos rodea, en mayor o menor medida.

Pero no es necesario ser investigador, ni consultor, ni artista o miembro de una asociación civil para estar activos en nuestra sociedad y luchar por lo que creemos. Hay muchas formas de hacerlo, elijamos la nuestra. La investigación es la mía.

[1] Diccionario Larousse.

[2] Trailer de 120 battements par minute, Robin Campillo.

[3] Campaña contra la violencia de género, por Benetton y ONU Mujeres.

[4] El UniversalCampaña de Larousse en contra del acoso sexual de las mujeres.

[5] Buzzfeed.

[6] Juan Baez y Pérez de Tudela, Investigación cualitativa, Madrid, 2007.

[7] Idem.

 

Guerra de Narrativas: 5to Informe de Gobierno

Como todos los lunes Claudio Flores Thomas, presentó su Guerra de Narrativas en Agenda Pública con Mario Campos, en esta ocasión estuvo acompañado de Luis Antonio Espino hablando del mensaje del Quinto Informe de Gobierno de Enrique Peña Nieto.

En las narrativas vemos un discurso muy polarizado, una que es del gobierno federal y del presidente, en la que insiste en retratar un país que le está yendo bien, genera resultados y tuvo reformas estructurales muy importantes.

La otra narrativa la encontramos en las reacciones de la ciudadanía a través de redes sociales, cuestionando de que país se está hablando y una distancia.

Pareciera que la gente no quiere escuchar a la gente y la gente no quiere escuchar al presidente, hay dos discursos muy separados. Sin embargo, hay aciertos de comunicación: Se está hablando del informe, mantiene su línea comunicacional.

Cuando se redacta un discurso de informe de gobierno, hay tres formas de dar la nota, la primera los anuncios, la segunda forma es el mensaje político y el tercer elemento son los cambios de gabinete.

El presidente y el gobierno federal han intentado distintos caminos de comunicación como el acto de contrición del perdón, la detención de Javier Duarte. Pero en esta ocasión decidieron mantener al presidente como el protagonista de la campaña, mantuvieron el sentido del slogan.

El presidente le habló a los que están convencidos que las cosas están bien, no hace un esfuerzo por persuadir por ir más allá de ir por esa audiencia que estaba en Palacio Nacional.

El Gobierno Federal quedó de acuerdo que solo puede convencer a los que ya están convencidos, se mantiene en su historia, en su verdad con su protagonista y visión de la realidad. Pareciera que el gobierno claudica en la idea de transformarse en la idea critica que se tiene sobre ellos.

El presidente se va a mantener institucional, no se le ven armas de comunicación para ser más audaz y tratar incidir en el ámbito colectivo.

 

 

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LEXIA recomienda: El IFT presenta resultados de la Encuesta Nacional de Consumo de Contenidos Audiovisuales 2016

El Instituto Mexicano de Telecomunicaciones (IFT) dio a conocer el pasado 11 de julio los resultados de la Encuesta Nacional de Consumo de Contenidos Audiovisuales 2016. Este estudio es una de las fuentes más completas para comprender la evolución de las audiencias de radio y televisión en México y su integración con los contenidos en internet. Puedes visitar el sitio oficial del IFT y descargar el estudio.

http://www.ift.org.mx/sites/default/files/encca2016_vf-compressed.pdf

 

El voto dividido no mató carita

Por Carol Chávez @mini_caracol

* Este texto se publicó originalmente el 9 de junio de 2017 en El blog de LEXIA en Animal Político.

El reflector y la atención de medios, redes sociales y ciudadanos fue para el Estado de México, no sólo por ser la elección más competida tras más de 80 años de mandato del PRI, sino porque representó un giro discursivo importante en la actividad electoral.

La gran pregunta fue “¿por quién votar?” y las energías se enfocaron no a la “mejor” opción sino la que podía expulsar lo que ya no se quiere en el Estado de México (ni en el país)la lógica del voto útil y de castigo.

Casi la mitad de los mexiquenses que votaron (48.61%, si sumamos el porcentaje obtenido por MORENA y PRD) estaban de acuerdo con la alternancia, por lo que en esta elección el gran peso cayó en el voto por lo que no se quiere, sin embargo, los caminos divididos no llevan a ningún lugar. Tal como el gato de Cheshire le dijo a Alicia en el país de las Maravillas:

Alicia: – te importaría decirme, por favor, ¿qué camino debo tomar desde aquí? –Eso depende en gran medida de adónde quieres ir, -dijo el Gato. –¡No me importa mucho adónde…! -dijo Alicia. -Entonces, da igual la dirección –dijo el Gato. Añadiendo: ¡Cualquiera que tomes está bien…! – ¡Gracias! añadió Alicia a modo de explicación – ¡Ah!, dijo el gato: -ten la seguridad de que llegarás, sobre todo si caminas bastante.

La gran diferencia fue que los mexiquenses, representantes del voto útil y de castigo, decidieron tomar caminos diferentes, se aprendió a la mala que no todos los caminos llevan a casa y que el voto dividido de la izquierda no favoreció los intereses ni el sentir de la mayoría.

Esto es relevante ya que si los mexiquenses sabían que era lo que no querían, la elección representó (indirectamente y de forma momentánea) una oportunidad más para legitimar el sistema democrático mexicano (pese al papel de las instituciones y candidatos) al resignificar el voto y devolverle la “utilidad” para participar e intentar transformar la realidadÚtil para combatir lo que no quiero. Sin embargo, faltó articular la parte medular de la posible transformación: si nos organizamos… los inconformes unidos jamás serán vencidos.

En lo que respecta a los votantes mexiquenses, el primer mensaje de esta elección es claro: el voto útil es útil en tanto los inconformes y castigadores estén en el mismo camino, es decir, la izquierda dividida no avanza. Mientras que el segundo mensaje se relaciona con la siguiente pregunta: ¿Qué hay de los que no votaron?

Pese a ser el estado que cuenta con el padrón electoral y lista nominal de electores más grande del país equivalente al 13.4% del total nacional de votantes, los mexiquenses se caracterizan por su baja participación (ubicado entre los primeros 10 estados con menores niveles de participación electoral).

Sólo para dar contexto, en la elección de 2005 donde el gobernador electo fue Enrique Peña Nieto el 57.3% de los votantes no participó (el listado nominal de aquel año era de 8, 869, 630 mexiquenses) y EPN ganó los comicios con 1, 801,530 de votos equivalente al 20.31% de todos los votantes potenciales. Por otro lado, en la elección del 2011, la situación no fue diferente para el actual gobernador Eruviel Ávila Villegas ya que el 53.85% de los votantes se abstuvo de participar (en este año el listado nominal fue de 10, 555, 669 mexiquenses) y ganó con 3, 018, 588 de votos, equivalente al 28.6% de los votantes potenciales. Esto quiere decir que menos de la mitad de los mexiquenses eligieron a su gobernador.

La elección del pasado domingo alcanzó una participación del 52% de los votantes potenciales, mayor en comparación con los años anteriores. Dado el peso electoral del estado y teniendo como antesala los comicios presidenciales del 2018 es válido y pertinente entender que pasa con los que no votaron ¿dónde están? ¿qué (no) los motiva?

Los resultados marcan una tendencia política importante y un sentir generalizado de la actividad electoral, la fragmentación y el abstencionismo como factores que impidieron el deseo de la mitad de los mexiquenses que querían un cambio tras casi 9 décadas del mismo partido.

Es probable que los mexiquenses lleguen a esa alternancia si entienden estos mensajes de lo contrario como diría el gato de Cheshire “deben caminar bastante”.

El arma con la que nos apuñalamos en México

Por Paulina Cebada @paw_cediz

* Este texto se publicó originalmente el 29 de junio de 2017 en El blog de LEXIA en Animal Político.

 

Aún recuerdo la clase de ética profesional sobre la importancia de la privacidad. El doctor Bedolla inició con una pregunta: – ¿es importante dividir la vida pública de la privada? O para ser más claro, ¿consideran que es un derecho decidir qué hacemos público y qué no?

Hubo muchas respuestas aquel día, pero la lección fue clara: el derecho a la privacidad es el derecho que tienen las personas a determinar qué, a quién y cuánta información sobre sí mismas revelan a otros, pero principalmente, el derecho que tienen los individuos de que otros no espíen en su vida privada.

La semana pasada, muchos años después de mis clases de universidad, estando en boga el tema del espionaje gubernamental, escuché una opinión en radio, que me pareció el colmo de la resignación:

“Esto ya pasaba antes, aquí y en otros países y es algo que se ha sabido siempre, ya es normal que esto suceda”.

Y como todo fenómeno social en México, la normalización es el arma con la que nos apuñalamos mutuamente con justificación, con resignación, con apatía.

Otros comentarios que me ha tocado escuchar alrededor del tema están relacionados con la relevancia de la información que mantenemos en privado y la posición de la figura que se espía. Y es que pareciera que es irrelevante la información que mi vecino quiera mantener en secreto, porque no espero que guarde códigos nucleares, no debería preocuparse por el espionaje, a nadie le importa su vida privada, pero si la publican seguro voy a estar al pendiente.

Suena a una doble moral en donde, desde hace varios años, condenamos la intromisión a nuestros secretos mejor guardados, pero vemos con morbo, agrado y diversión la exposición de la vida privada de famosos y políticos, costumbre cada vez más generalizada, que ha logrado que la privacidad desaparezca irrumpiendo en todos los rincones de la vida de cualquier individuo que ocupe la escena pública.

Sin duda, poner sobre la mesa el debate sobre el derecho a la privacidad es complejo, pues todos podríamos ser juez y exigiríamos la transparencia total en ámbitos públicos y privados de las acciones de gobernantes, líderes de instituciones y empresarios; sin embargo, no estaríamos de acuerdo con ser igual de transparentes.

Ahora bien, ¿con qué nos topamos de frente cuando la normalización de fenómenos como el espionaje se convierten en un arma de poder?

Lo dijo Edward Snowden, aquel joven consultor de la agencia de seguridad nacional estadounidense que reveló la existencia de programas de espionaje electrónico en su país: la vigilancia no tiene que ver con la seguridad, tiene que ver con el poder.

Y que es bajo la premisa de que un programa como Pegasus sea utilizado para mantenernos a salvo de los terroristas, se encuentra la manera de pasar por encima de nuestros derechos y de poner en riesgo la vida de activistas y periodistas que parece que hoy en día representan una amenaza mayor para el gobierno que incluso el mismo narcotráfico.

Si ahora el Gobierno declara que también “se siente vigilado”, tal vez sea porque entró al juego de pisar los derechos del otro con tal de ganar la partida, de tener más poder, de tratar de imitar esquemas de gobiernos autoritarios como China en donde la prensa libre representa un peligro político, pero, haciendo todo esto bajo del agua, porque en México se silencian las críticas con violencia y se ocultan en fosas clandestinas como polvo bajo la alfombra.

La obsesión de inmiscuirnos en la vida privada de los otros no traerá nada bueno. Una persona espiada se convierte en blanco fácil, expuesta al ridículo, al chantaje, a la manipulación e incluso la agresión física y la muerte. La cuestión es, ¿qué juez no cambiaría un veredicto por miedo a ser expuesto en su versión más privada? Cuántas veces no hemos visto exceso de especulación en los mercados por filtraciones de la vida privada de algún involucrado en las transacciones. Siempre vale la pena recordar que somos parte de un todo y ninguna acción está desvinculada.

Si queremos realmente tener un mejor país debemos empezar por reconocer los derechos del otro y respetarlos. Ya lo dice un amigo, “si a ti te gusta ir al baño tras paredes de cristal, está bien, pero no esperes que todos lo hagan”.

 

 

Fenómeno social del Mes: No es “el país” es “nuestro país”

Por Carol Chávez @mini_caracol

 

¡El país se está cayendo a pedazos! ¡Este país es muy corrupto! Es lo que he escuchado estas últimas semanas. Y no es gratuito ya que nos encontramos ante una serie de eventos que merman en el pensar y actuar de los mexicanos. Pero ¿qué conforma este discurso?

Una sociedad acostumbrada a la trasgresión de sus derechos no está dispuesta a asumir sus obligaciones.

Este discurso lejano y externo hacia el (nuestro) país, es parte de un proceso identitario más elaborado. Vayamos por partes y tengamos en cuenta que las personas nos movemos conforme a mapas mentales, es decir, nos configuran aquellos eventos y referencias culturales que vivimos día a día, por lo que este discurso impersonal deriva de aquellos sucesos repetidos que violentaron nuestra integridad nacional.

No es gratuito que “el país en donde no pasa nada” refleje un sentimiento o una relación socioafectiva distante ya que, ante el olvido de los representantes nacionales, la desidia y el poco interés de asumirse como ciudadano desemboca en percepciones y decisiones que impactan a nivel colectivo. Y en efecto, nada pasa.

Tal parece que las constantes acciones negativas en el entorno (político, económico y social) aunado al sentimiento de abandono de los mexicanos, facilita la ausencia de responsabilidad ciudadana y por ende el olvido de sus derechos y obligaciones.

No se exigen derechos ya que la apropiación de éstos implica que me comprometa y asuma obligaciones con “mi” país. 

Este sentir generalizado de “haga lo que haga nada cambiará” tiene como referencia el aprendizaje de una conducta pasiva la cual se conoce como: desamparo aprendido, descrito por el psicólogo Martin Seligman (1967). Esta conducta pasiva es resultado de la presencia sistemática de situaciones desagradables e “inevitables” las cuales golpean la identidad y refuerzan la percepción de la acción individual sin efecto alguno en el entorno, la resignación aumenta y con ello, la esperanza se fragmenta.

En pocas palabras “la burra no era arisca, la hicieron”.

¡Pero no todo es malo! no olvidemos que las estructuras mentales pueden resignificarse a partir del quiebre o giro de las estructuras actuales. En el caso de la sociedad mexicana el sentimiento que está germinando y se toma como punto de partida es el hartazgo, del cual ya se vislumbran algunos brotes gracias a la respuesta social de hechos significativos como Ayotzinapa, los asesinatos a periodistas, entre otros.

La narrativa y la apropiación circula cuando el discurso desapegado de “el país se está cayendo a pedazos” cambia al “están matando en mí país”.

Lo importante de esta resignificación es la expansión de conciencia y el horizonte de salida que algunas iniciativas y sociedades civiles han empujado pese a esta resignación aprendida. Sólo por mencionar algunos ejemplos, está el caso de AHORA[1] y NOSOTRXS[2] las cuales refuerzan e incitan el papel activo de los ciudadanos, mostrando alternativas que buscan romper con la resignación.

Por ello, es indispensable entender que los mexicanos (y las personas en general) vivimos en un contexto, nos movemos conforme a modelos mentales que estructuran nuestros pensamientos, relaciones afectivas y, por ende, nuestras acciones y decisiones. El gran reto es asumir nuestro papel como ciudadanos y hacer de “el país” “nuestro país”, sólo así podremos romper el desamparo que nos tiene entumecidos y aprender nuestras formas de conciencia.

 

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[1] http://www.ahora.si/quienes-somos.php

[2] https://www.nosotrxs.org/

Guerra de Narrativas, la política de la simulación vs el golpe de realidad.

Como todos los lunes nuestro Vicepresidente, Claudio Flores Thomas, presentó su Guerra de Narrativas en Agenda Pública con Mario Campos, en esta ocasión habló de la simulación del gobierno vs la narrativa de la realidad.

Escuchamos mucho en los medios, en las redes sociales sobre lo que están haciendo los gobiernos, los ciudadanos nos quedamos con la sensación de que se habla mucho, pero se entrega poco. Se habla mucho sobre la obra social o la que está haciendo un gobernante, pero cuando vas a visitarla resulta que no está lista, que no existe o no funciona.

El gran ejemplo de esto es el reportaje de Animal Político, donde habla de la inauguración de hospitales en Chiapas por parte de Manuel Velasco, hospitales que son inaugurados, pero están cerrados. Son 31 hospitales así, el gobierno dice que no hay recursos para seguir manejándolos.

Muy vernáculo de la cultura mexicana, hay foto de la inauguración e incluso un hospital de los que está cerrados lleva el nombre del abuelo del Gobernador de Chiapas.

Hay un discurso grandilocuente siempre se de cumplir con normas, otro gran ejemplo es lo que pasa en el Estado de México con las alertas de género que se ha denunciado que no sirven de mucho. El caso de Valeria Gutiérrez niña terriblemente atacada.

Estas simulaciones no son solamente de un partido, es de todos. Otro tema que podemos hablar es de la reciente visita de Angela Merkel a la Cuidad de México, Mancera mencionó que salió muy contenta y sorprendida con la belleza.

La capital está sumida en grandes problemas de inseguridad y delincuencia, están subiendo los asaltos.

Enrique Ochoa, presidente del PRI, ejemplifica muy bien los discursos de simulación, cuando declaró que le indigna la corrupción, pero días después nombre como líder de su partido en Morelos a una persona que está siendo investigada por ser colaboradora de Duarte.

Vemos el cinismo muy abiertamente planteado, lo que hace que los ciudadanos nos enojemos, estamos viendo una normalización. Ya no funciona anunciar la obra pública por tantas simulaciones que se han realizado.

Nos están construyendo una narrativa de éxito, trabajo y de avance, pero los ciudadanos no lo vemos. La ciudadanía ya se está documentando con sus fotos, post, publicaciones.

La narrativa gubernamental institucional se ve erosionada por la experiencia ciudadana que documenta todo.

Guerra de Narrativas, la salud de la democracia en México.

Como cada lunes nuestro vicepresidente Claudio Flores Thomas se presentó en Agenda Pública con Mario Campos donde presentó su Guerra de Narrativas, en esa ocasión habló de la democracia en México y si es funcional o disfuncional.

¿Cómo se encuentra la salud de nuestra democracia tras las elecciones pasadas? ¿Estamos a en una democracia funcional o disfuncional?

Tenemos una democracia, funcional porque podemos organizar elecciones en paz, que no son marcadas por la violencia. Es una democracia que nos cuesta mucho dinero, es cara fruto de la desconfianza en el fraude.

Por el otro lado se habla de una democracia que no está dando resultados de acuerdo con todo lo que cuesta. Son resultados muy pobres. Estamos en un sistema en el que premia al hábil, al que es creativo para darle la vuelta a la ley.

En México tenemos una gran cultura para darle la vuelta a las instituciones, parece que estamos en un sistema donde los que se portan bien, no les va muy bien.

Estamos ante un sistema electoral que pareciera incapaz de castigar las irregularidades, hay grandes discusiones de cómo se llevaron a cabo las elecciones en Coahuila y el Estado de México. Donde la autoridad electoral dice que si hay pruebas de fraude se busque al marco legal. Pero gran parte de la población piensa que no fueron pulcras.

Esto debilita nuestra democracia porque la democracia está asentada sobre la credibilidad en ella y las instituciones. Si creemos que las instituciones están haciendo un buen trabajo es más fácil que nos apegamos a lo que ellas nos dictan como ciudadanos.

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Guerra de Narrativas, la Huachicultura

Como todos los lunes nuestro vicepresidente, Claudio Flores Thomas, presentó su Guerra de Narrativas en Agenda Pública con Mario Campos donde habló de los Huachicoleros y como están convirtiéndose en una cultura.

La cultura es un conjunto de prácticas, creencias que nos alimentas y nos dan sentido como seres humanos, nos da algo de donde arraigarnos. Una cultura tiene sus héroes sus villanos, su dimensión religiosa y festiva, todo este lo cumple la cultura Huachicolera.

Tiene su nomenclatura, la palabra huachicol era inicialmente el alcohol adulterado, viene de la etnia de los huaches que se vestían de rojo, el lugar donde más tomas clandestinas de combustible es el triángulo rojo. El huachicol siempre está unido a una cultura delincuencial e ilegal.

¿Por qué se ha vuelto una cultura?

Primero ya tienen su vocabulario, tiene su nomenclatura, tiene su música hay una cumbia del huachicol, tiene su santo: Santo niño huachicolero, se une a la cultura del narco. El gran peligro de esto es que una cultura se reproduce, ante la inacción del estado.

El crecimiento se debe a la desatención de la autoridad, pasaron años sin que se atacara y los dejaron crecer, la falta de oportunidades en poblaciones rurales que ven esto como una oportunidad de desarrollo, aunque sea ilegal.

Otro factor es la ausencia de la cultura de la legalidad tanto en pobladores como en autoridades, las personas ven como los gobernadores se enriquecen a costas del pueblo. Cuando la población ve que los líderes institucionales se comportan así, se habla de un huchicolero de cuello blanco que es el líder sindical de Pemex, que presume su riqueza y tiene muchos gastos. Esto impacta en la cultura porque se justifica robar combustible, aunque sea un delito.

Los niños y jóvenes empiezan a ver esto como una opción de desarrollo, es muy difícil combatir a una cultura porque se autoreproduce, se defiende, tiene sus héroes, sus personajes, tienen sus villanos, sus némesis que son las instituciones, la policía y el ejército.

Tiene unas dimensiones que es muy difícil de combatir, como gran ejemplo esta la cultura del narco, que se autoreproduce porque los jóvenes ven un camino rápido a algo que posiblemente no podrían aspirar.

En la huachicultura ya hay familias completas involucradas, va a ser muy difícil para el estado combatir contra esto, porque la cultura se defiende, está fuera del ámbito de control institucional cuando se vuelve una práctica.

Una dimensión donde la autoridad tendría que intervenir es esta, si no combates los símbolos las ideas no basta con que tengas policías. Es importante entender el tamaño del problema que se está convirtiendo la narcocultura.

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