De perdones y amnistías. ¿Y la justicia?

* Este texto se publicó originalmente el 10 de Enero del 2018 en El Blog Mente Social en Animal Político.

Debemos reflexionar a fondo sobre nuestra relación con el perdón. Hoy es una relación anómica que nos está destruyendo, desgarrando el tejido social. Perdonamos todo como sociedad y no castigamos nada, casi nada (si acaso la pobreza que impide comprar “justicia”).

En México 97 % por ciento de los crímenes quedan impunes. Es decir, son perdonados ¿de veras queremos más perdones?

En México nos sobra perdón y nos falta justicia. La #CrisisNacionaldeImpunidad que sufrimos no es otra cosa que una apremiante tragedia donde la Justicia es una especie en extinción ¿Y le queremos dar el tiro de gracia?

Inmersos en una matriz cultural católica, a los mexicanos nos han hecho pensar que perdonar siempre es bueno, qué eso es lo que hay que hacer. El problema es lo que hacemos sin ton ni son.

Debemos reflexionar a fondo sobre nuestra relación con el perdón. Hoy es una relación anómica que nos está destruyendo, desgarrando el tejido social. Perdonamos todo como sociedad y no castigamos nada, casi nada (si acaso la pobreza que impide comprar “justicia”).

Estas líneas han sido detonadas tras la lectura de la carta abierta a AMLO que le dirige Javier Sicilia y el profundo y preciso texto de Jacobo Dayán citado en la propia carta.

Sicilia, por cierto, un católico sin ambages a quien solo troles y bots podrán acusar de represor, le comenta que incluso desde una perspectiva católica -donde el perdón ocupa un papel central-  la propuesta de amnistía flotada por AMLO es una patente de corso para el olvido.

Amnistía. Amnesia. Olvido, eso significan las palabras. Borrón y cuenta nueva. Esta secuencia redobla la impunidad, revictimiza, hace leña del árbol caído y resultaría en una verdadera apología del delito.

Comparto con Sicilia la impresión de que esta idea de AMLO no nace de la mala leche sino de una buena intención, de la creencia de que hay que hacer algo diferente para sacarnos de esta espiral de destrucción arrancada por la insensata decisión de Calderón de meternos por decreto a una desastrosa guerra contra los carteles del narco. Pero es verdad que “de buenas intenciones está empedrado el camino del infierno”.

Sicilia y Dayan convergen en que el perdón no es un punto de partida sino un punto de llegada.

Le dice Sicilia a AMLO: “Sea lo que sea, perteneces a la fe cristiana, y supongo que cuando hablas de amnistía –una palabra equívoca–, la confundes, en tu confuso y peligroso redentorismo, con el perdón. No son lo mismo, Andrés Manuel: el perdón nunca es olvido. Es una sobreabundancia del don del amor: una gracia, una gratuidad aumentada (per es un sufijo que aumenta el sentido de la palabra don, regalo, que viene a su vez de donare, dar). Pero para que se cumpla debe acompañarse de la justicia. El sacramento de la reconciliación, del perdón, tiene varias partes: examen de conciencia, dolor por el o los actos cometidos; petición de perdón, propósito de no volver a cometerlos y penitencia”.

Por su parte Dayan, ya no en un código teológico sino desde una perspectiva de respeto y defensa de los derechos humanos, nos explica el concepto de justicia transicional: “No se trata de amnistías sí o amnistías no. Las amnistías solo son una parte de un complejo engranaje y, en este caso, se insertan en lo que se conoce como justicia transicional. Hay que echar mano de toda la caja de herramientas y no solo de una de ellas (…). A grandes rasgos, la justicia transicional incluye elementos como la memoria, la verdad, la justicia, la reparación a las víctimas y las garantías de no repetición”. Para ilustrar el concepto señala la secuencia del caso colombiano:

 El “Acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera” contempla todo un sistema integral compuesto por los siguientes elementos:

  • Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No
    Repetición.
  • Unidad especial para la búsqueda de personas dadas por desaparecidas en
    el contexto y debido al conflicto armado.
  • Jurisdicción Especial para la Paz.
  • Medidas de reparación integral para la construcción de la paz.
  • Garantías de No Repetición.

Las sociedades que han pasado por procesos de violencia similares al nuestro comienzan por reconstruirse desde la recuperación de la memoria y la verdad. En nuestro país las autoridades han apostado por el olvido. Primero creemos un sistema robusto de Comisiones de la Verdad. Las amnistías después”.

Este caso ilustra con preocupante claridad el gran peligro existente en posibles “soluciones” políticas y futuras políticas públicas que acudan a soluciones mágicas basadas en las características propias de nuestra idiosincrasia y a la vez de nuestras debilidades institucionales. Hay que corregirlas no sobreexplotarlas.

Para salir de los ríos de sangre, del temor permanente, de la irritación cotidiana, de la naturalización de la venganza… es clave no olvidar. No olvidar ni el 2 de octubre ni ninguna otra fecha en el calendario. Primero, la verdad y luego la justicia, solo entonces debemos y podremos perdonarnos.

 

@guidolara

Tenemos partidos políticos de kínder

* Este texto se publicó originalmente el 23 de Noviembre del 2017 en El Blog Mente Social en Animal Político.

Desde siempre, en México se ha privilegiado el acuerdo cupular, a puerta cerrada, en espacios pequeños y en lo oscurito. Sin duda, así es más fácil llegar a decisiones, especialmente las que convienen directamente a los presentes en la negociación.

En México los partidos no llegan ni a primaria.

Así es, hoy ninguno tiene elecciones primarias para elegir a su candidato presidencial. Difícil, si no imposible, tener una democracia fértil y representativa si no se ponen en práctica los más elementales principios y procesos democráticos.

Se habla mucho de partidocracia, pero realmente tampoco a eso llegamos. Si lo observamos bien, el proceso político no es dominado ni conducido por los partidos políticos. Quienes realmente hacen y deshacen son sus dirigentes, sus cúpulas o sus líderes supremos (morales o amorales).

¿Vivimos en una partidocracia? Definitivamente no. Nuestro sistema político es una oligarquía. Oligos quiere decir pocos, oligarquía es el gobierno de unos cuantos. Esto es una ¡Cúpulacracia¡(se oye feo verdad).

Desde siempre, en México se ha privilegiado el acuerdo cupular, a puerta cerrada, en espacios pequeños y en lo oscurito. Sin duda, así es más fácil llegar a decisiones, especialmente las que convienen directamente a los presentes en la negociación.

Con un manejo demoledoramente efectivo, el presidente Peña Nieto logró sacar adelante varias de las llamadas reformas estructurales, lo hizo al comandar eficazmente un ejercicio de cooptación de cúpulas partidistas que todos conocimos como el Pacto por México.

Pero una cosa es “gobernar” a las huestes de la oligarquía partidista y otra es hacerlo con un país con más de 120 millones de habitantes. Más allá de las reformas, los graves problemas de seguridad, corrupción, impunidad y desigualdad que vivimos siguen allí. Estos no se resolverán como por arte de magia gracias al voluntarismo de unos pocos sino a las acciones concretas y reales de miles, decenas de miles de ciudadanos y sus respectivas autoridades.

La clave del poder pareciera estar en ostentar una agandallada representación que simula una legitimad democrática que en verdad no se tiene.

El presidente Peña escogerá al candidato del PRI, Andrés Manuel López Obrador a sí mismo, los dirigentes de partidos agrupados en el Frente (PAN, PRD, Movimiento Ciudadano) están haciendo todo tipo de malabares para que Ricardo Anaya se quede con la candidatura, aunque también es cierto que en su proceso de “simulación” democrática están dejando abierta la rendija para que otros líderes jueguen a colarse y meterse de contrabando en la boleta. De los chiquipartidos no hay mucho que decir, sólo que parasitarán con quien sea más rentable a sus dirigentes.

La ausencia de democracia en la vida interna de los partidos es un factor explicativo del multitudinario torrente de personas que aspiran a obtener las firmas necesarias para ganar el derecho a llegar a alguna de las boletas electorales. Caso paradigmático es el de Margarita Zavala quien ocupaba una posición competitiva en una frustrada elección primaria que no se llevó a cabo al interior del PAN. Este partido había puesto el ejemplo a otros en sus procedimientos democráticos internos… ya ni ellos. El retroceso es generalizado.

De la misma manera que una democracia no funciona sin demócratas, nuestra democracia requiere que en los próximos ciclos se restituya la relevancia de democratizar la vida interna de los partidos. Debiera ser en el seno de la vida partidista que los representantes políticos identifiquen y discutan las ideas, propuestas, programas y liderazgos que necesitamos para tener un sistema político en el que quepamos todos y nos sintamos representados (hoy más de la mitad de los mexicanos no se identifica ni simpatiza con algún partido político).

El término médico “oligofrénico” se refiere a los sujetos con “poca mente”, aquellos que acusan un claro retraso mental. No es el caso de los líderes de las cúpulas partidistas. Son listos y vivos quizá pudiéramos decir que son Oligomiteras o dicho en castellano que tienen poca, muy poca madre.

 

@GuidoLara

Agenda Pública en los Libros- Netas y Mitos del Mexicano Hoy

En Agenda Pública y los libros: José Carreño Carlón con Guido Lara, Claudio Flores Thomas, Alejandro Garnica conversan sobre los sueños y mitos del ser mexicano. En este programa presentó esta investigación que es la segunda, después de 12 años se analizó a México y a los mexicanos para ver como habían cambiado o si se mantenían igual.

 

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Revive el programa y conoce más de esta investigación y conoce los mitos y las netas de nuestra cultura, así como las características que nos hacen ser mexicanos.

Año nuevo… ¿México nuevo?

Por: Izaro Díez Lezama

* Este texto se publicó originalmente el 16 de Enero del 2018 en El blog de LEXIA en Animal Político.

Antes de centrarnos en los propósitos para este 2018, hagamos un breve repaso de lo que fue el 2017, un año que podríamos definir de difícil, convulso, ciertamente inestable y repleto de acontecimientos que describen a la perfección estos tiempos que nos ha tocado vivir.

Inicia un nuevo año, y lo ha hecho, además, con una gran luna llena que dejo a interpretación de cada quién…

Para muchos, el mes de enero simboliza el comienzo de algo nuevo, de nuevos propósitos que tienen que ver con cambios, bien personales o profesionales. Representa el comienzo de una etapa en la que hemos de deshacernos de lo viejo o por lo menos de aquellos obstáculos que no nos han permitido avanzar, para dejar espacio a lo nuevo. En definitiva, para muchos se trata de cerrar puertas para que otras nuevas puedan abrirse.

2017: un arranque difícil

Pero antes de centrarnos en los propósitos para este 2018, hagamos un breve repaso de lo que fue el 2017, un año que podríamos definir de difícil, convulso, ciertamente inestable y repleto de acontecimientos que describen a la perfección estos tiempos que nos ha tocado vivir.

Desde inicios de año, el 2017 se vaticinaba complejo. La investidura de Donald Trump un 20 de enero como presidente de Estados Unidos bajo su ya popular lema Make America Great again, dio el pistoletazo de salida a lo que ha sido un año más cercano a una película de terror que a otra cosa. Su nombramiento como presidente daría paso a un año repleto de declaraciones, provocaciones y actos que no han dejado indiferente a nadie y en el cual las redes sociales han jugado un rol protagonista.

La injerencia rusa en procesos electorales, el conflicto entre Corea del Norte y Estados Unidos, las crisis catalana y venezolana, los acuerdos para la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, los ataques terroristas a manos del ISIS, o el conflicto palestino-israelí son quizá algunos de los acontecimientos más relevantes de este año. No debemos olvidar que también ha sido un año de grandes desastres naturales que han dejado tras de sí múltiples daños materiales y humanitarios: los huracanes Irma, Harvey y María, los terremotos del 7 y 19 de septiembre en México, los incendios en Chile, California, Sudáfrica, Portugal o España, las inundaciones en Perú, Japón, California, son solamente algunos ejemplos que ponen de manifiesto la relación actual que mantenemos con nuestro entorno y que nos está pidiendo a gritos reflexionar y adquirir un mayor compromiso y responsabilidad al respecto.

El 2017 se recordará también, por ser el año del #SiMeMatan, del #MeToo, del #NiUnaMenos o del #YoSiTeCreo, movimientos ciudadanos que surgieron como respuesta a hechos deleznables que dejan patente lo lejos que nos encontramos aún de vivir en un mundo regido por valores como el respeto hacia los demás, la honestidad y la empatía.

Uno de los estudios que realizamos en Lexia junto con Nexos en 2011 arrojó datos preocupantes sobre el mexicano, caracterizado por un profundo individualismo y falta de solidaridad. En aquel entonces, un 86% de las personas dijo no tener aspiraciones colectivas sino individuales y el 81% afirmó que su familia estaba antes que su país en sus intereses. Un 63% comentaba que el esfuerzo personal de cada quién es más importante que el esfuerzo de todos como país dado que “cada quién jala por su cuenta” (63%). Además, la percepción de que el país iba por mal camino fue también mayoritaria (62%) sin embargo, tan solo la mitad opinaba que podía hacer algo por cambiar la situación de este.

19 de septiembre: se nos movió el contexto

Si bien este 2017 ha sido un año complicado para todas y todos los mexicanos, también ha sido un año en el que hemos demostrado que cuando queremos podemos unirnos, ser solidarios, generosos y preocuparnos por nuestro vecino.  El terremoto del 19 de septiembre reveló que no siempre somos indiferentes a lo que ocurre a nuestro alrededor y que tenemos la suficiente capacidad de cambiar el rumbo de nuestro país si trabajamos conjuntamente, porque en el fondo y no tan fondo, la unión hace la fuerza.

Sin embargo, ese espíritu de lucha, de unión, de trabajo ciudadano… parece diluirse tan rápidamente como los propósitos que cada uno de nosotros hacemos al inicio de año. Así como cada enero nos proponemos dejar de fumar, ir al gimnasio o aprender un nuevo idioma y en febrero ya se nos olvidó; las ganas y el empuje de hace unos meses que nos hizo a todos querer tomar las riendas para vivir en un país mejor, corre el riesgo de quedarse en buenas intenciones.

El 2018 trae de la mano muchas oportunidades, pero una fundamental. Las elecciones presidenciales están a la vuela de la esquina, y con ellas, la posibilidad de decidir nuestro destino. Más allá de lucha electoral que si bien apenas empieza a todos nos tiene ya saturados, confundidos, esperanzados y desesperanzados en la misma medida… nos brinda la oportunidad de retomar esos propósitos colectivos de septiembre, y ahora sí, cumplirlos, o intentarlo al menos.

2018: Que nuestros propósitos no se apaguen

Propongámonos entonces seguir alimentando ese espíritu que vivimos en México los días posteriores al 19 de septiembre, que no se quede en un recuerdo o en un simple titular. Propongámonos también que lo injusto no nos sea indiferente, aceptar nuestra responsabilidad de lo que ocurre a nuestro alrededor; propongámonos no cerrar los ojos y hacer que no vimos nada. Propongámonos empezar a cultivar esa gran cualidad que es la empatía y el respeto hacia los demás. Propongámonos conectarnos más con el aquí y con el ahora y desconectarnos un poquito más del ayer y de lo que será. Y que este año sí, por una vez, en julio no hayamos olvidado todos nuestros propósitos.

¿Se lo proponen conmigo?

Se busca serie

Por: Dalia Berman (@daliaberman)

 

* Este texto se publicó originalmente el 20 de Diciembre del 2017 en El blog de LEXIA en Animal Político.

 

“Elegir no nos ha hecho más libres sino más paralizados, no más felices sino más insatisfechos”. Barry Schwart

 

Lo que antes solía ser un momento de relajación y de escape, ahora se ha convertido en una carga al tener cientos de opciones para elegir qué ver en las distintas plataformas de video streaming. Y hoy ya no podemos culpar a las televisoras por su mala programación.

La época favorita del año ha llegado. El termómetro comienza a marcar temperaturas debajo de los 10 grados centígrados y los amantes de las noches de películas en casa tenemos la excusa perfecta.

“Suena bien el plan de salir a cenar, pero con este frío como que se me antoja más quedarme en casa y ver una película”, escribí en un grupo de Whatsapp. Después, me enrollé en la cobija más caliente que pude encontrar y me acomodé en el sillón.  Estaba lista para devorar el catálogo completo de Netflix. Pasaron 30 minutos y lo único que me había devorado era un paquete entero de palomitas con extra mantequilla.

Se estima que una persona pasa alrededor de 20 minutos buscando qué ver en plataformas de video streaming como Netflix, Blim, Amazon Prime, HBO Go, Hulu, entre otras. Un estudio realizado por Ericsson ConsumerLab en 2016 reveló que usuarios estadounidenses pueden pasar hasta aproximadamente 40 minutos buscando contenido. En México, aún no contamos con estudios que brinden cifras exactas, pero me atrevo a decir que no estamos nada lejos de los números estadounidenses. Incluso agregaría que algunos de nosotros, en repetidas ocasiones, ni siquiera logramos encontrar algo que nos deje completamente satisfechos. Por lo que terminamos optando por apagar la plataforma sin haber consumido nada.

Barry Schwartz, psicólogo norteamericano, nos ha hablado sobre esto desde el 2004 en su libro La paradoja de elegir, donde a partir de ejemplos cotidianos sobre el consumo en supermercados y tiendas de ropa, explica cómo es que la saturación de productos a elegir en los diferentes canales de venta, lejos de producirnos placer, nos genera una inmensa ansiedad. De hecho, la mayoría de las veces los humanos nos encontramos paralizados frente a esta gran cantidad de opciones. Como en todo, existen los suertudos que logran decidirse por algo, pero de igual manera no se salvan de sentirse insatisfechos. Siempre terminan pensando que quizá la opción por la que optaron no era la mejor y pudieron haber escogido algo diferente.

Pero, aunque las empresas de video streaming están conscientes de esto y hacen hasta lo imposible para que la experiencia de búsqueda del usuario sea cada vez más sencilla, con algoritmos sofisticados y efectivos, nosotros seguimos de complicaditos.

Al parecer, aunque Netflix nos recomiende una curaduría de contenido especialmente diseñada para nosotros, preferimos seguir buscando durante largos minutos antes de tomar LA decisión.

Hace tan solo algunos años la situación era reconfortante, no teníamos más opción que victimizarnos por la pobre e insípida programación televisiva. En ese entonces se consumía únicamente lo que las televisoras querían, a la hora que ellos lo querían. Ahora las nuevas plataformas nos han hecho vulnerables, su sobreproducción constante de contenidos variados nos hace enfrentarnos día a día a nuestro peor miedo: responsabilizarnos por nuestro propio consumo. Hoy, escoger un contenido representa mucho más que un clic, se ha convertido en toda una responsabilidad.

Porque si bien pasar tanto tiempo buscando es tedioso y frustrante, resulta aún más frustrante el por fin haber tomado una decisión y darse cuenta de que el contenido ganador no cumple con las expectativas. Esta sensación es la misma como cuando decides qué platillo ordenarás en un restaurante después de haber mirado todo el menú al menos unas 3 veces. El platillo sabe bien y cumple, pero al salir del lugar te imaginas que tu comida pudo haber sido aún mejor si hubieras pedido algo distinto.

Lo que sucede es que tanto en el caso del restaurante como en las plataformas de video streaming, el problema no se encuentra realmente en el proceso de búsqueda sino en el resultado.

Cuando nos encontramos en un proceso exhaustivo de una toma de decisión lo que verdaderamente buscamos es la certeza de que lo que escogeremos será nuestra mejor opción. Así, el tiempo que nos tardamos en decidir es directamente proporcional al miedo que tenemos de arrepentirnos sobre nuestra decisión. Y mientras en el restaurante no queda de otra más que pedir algún platillo porque ya tienes al mesero esperándote, cuando estás frente a la pantalla nada ni nadie te presiona. Entonces, la búsqueda se extiende hasta que nos armamos de valor y asumimos la responsabilidad de escoger.

La vida está llena de responsabilidades, sí. Pero nadie quiere que el ver la televisión sea una más de ellas. Lo que antes solía ser un momento de relajación y de escape, ahora se ha convertido en una carga. Hoy, ya no podemos culpar a las televisoras por su mala programación. Con esta nueva manera de consumir contenido audiovisual solo nos queda culparnos a nosotros mismos por haber decidido darle clic a __________ (inserte el contenido más decepcionante que hayan consumido en una plataforma de este tipo).

De acuerdo con un estudio realizado por Netflix en 2016, los mexicanos somos profesionales en “maratonear” series ocupando el séptimo lugar a nivel global de este tipo de consumo. Además, se reportó que el 65 % de los programas más consumidos son series originales de la plataforma.

Es que el sentimiento más reconfortante solamente llega cuando descubrimos una serie maravillosa como _________ (inserte el nombre de una serie que le parezca maravillosa) y sabemos que al menos por un tiempo, estaremos salvados de enfrentarnos al miedo de decidir.

Elegir se nos dificulta, no porque no sepamos hacerlo sino porque no queremoshacerlo. Pasar tantos minutos frente a la pantalla intentando encontrar algo que ver, no sucede ni por la saturación de contenido ni por la falta del mismo, es el reflejo de que no estamos dispuestos a lidiar con la carga de hacer una mala elección.

Por lo pronto, mientras no seamos capaces de responsabilizarnos, solo nos queda pedir recomendaciones y esperar poder culpar a otros en caso de que no resulte como esperábamos.

Así que bienvenidas sean sus sugerencias porque se acercan las vacaciones y yo, busco serie.

La apuesta al miedo

Por: Yolanda Barrita (@Yolanda_barrita)

* Este texto se publicó originalmente el 6 de Diciembre del 2017 en El blog de LEXIA en Animal Político.

 

 

… tiene el miedo muchos ojos y ve las cosas debajo de tierra.

Miguel De Cervantes Saavedra,

Don Quijote

 

El miedo, la incertidumbre y la percepción de inseguridad son algunas de las características que vinculan a las sociedades posmodernas. Estas emociones y preocupaciones impactan directamente las decisiones que tomamos individual y colectivamente.

Con los avances en distintos ámbitos y el desarrollo tecnológico de las últimas décadas, se pensó que problemáticas de salud, educación, medioambientales, de seguridad, etc., disminuirían considerablemente e incluso serían erradicadas. Contrario a esto, pareciera que hoy el miedo está más latente que nunca en estas sociedades y en la opinión pública.

Pero vayamos un paso atrás, el miedo es un sentimiento y una emoción que experimentamos todos los seres vivos y se da como mecanismo de protección ante una amenaza. Cada individuo y cada sociedad experimentan distintos miedos y distintas respuestas al mismo, generalmente paraliza o bien obstaculiza la capacidad de reacción.

El miedo puede darse ante una situación real de inseguridad o ante una sensación percibida de inseguridad. El sociólogo Gabriel Kessler ha estudiado la denominada sociología del miedo y subraya que la diferencia entre una situación de inseguridad y una percepción de inseguridad recae en que la primera tiene como base datos objetivos, mientras que la segunda se sustenta en las emociones que estos datos suscitan. Kessler menciona que este miedo colectivo tiene consecuencias en el espacio público, principalmente el individualismo, el silencio y la inhibición de vínculos sociales (Kessler, 2009).

El miedo ha sido base de estrategias políticas en diferentes países. Fue un factor clave para el triunfo de movimientos que en su momento nos parecieron difíciles de comprender: el No al proceso de paz en Colombia, el triunfo del Brexit, la victoria de Trump y en general el resurgimiento de las derechas. En México, el miedo ha sido un elemento determinante en la pugna de fuerzas políticas y hoy cobra relevancia dada la elección presidencial a disputarse en 2018.

La mayoría de las fuerzas y partidos políticos han basado sus mensajes en el miedo y la incertidumbre, lejos de proponer se han concentrado en atemorizar a la ciudadanía sobre escenarios hipotéticos que van desde dejar el país en manos de la mafia del poder hasta convertirlo en un segundo Venezuela. La reciente aprobación en la Cámara de Diputados del proyecto de dictamen de la Ley de Seguridad Interior; es ejemplo de una acción que apuesta por el miedo ante la percepción y sentimiento de inseguridad y no por una reconstrucción del tejido social.

Lo peligroso del miedo social es que erosiona la capacidad de acción ciudadana y de exigencia a los gobernantes de un país, debilitando aún más la búsqueda del bien colectivo y la anteposición del individual, ya que, como refiere el experto en temas de seguridad Edgardo Buscaglia, es muy difícil pedirle acciones colectivas a una sociedad civil que está aterrorizada. (BUSCAGLIA, 2014). Esto en un año determinante, en el que se realizarán las elecciones más grandes de la historia del país.

Sin embargo, los mexicanos nos hemos demostrados capaces de reaccionar positivamente al miedo. Como sociedad hemos aprendido a transformar el temor experimentado en situaciones de riesgo, en acciones de resguardo al bien colectivo. El terremoto de 1985 evidenció nuestra vulnerabilidad y con el tiempo nos dio grandes enseñanzas, entre ellas la capacidad de reacción de la sociedad civil y aprendizajes colectivos como el no corro, no grito y no empujo, tres reglas básicas y determinantes para mitigar los daños ante desastres naturales.

La apropiación de estas reglas evitó, en gran medida, un mayor número de víctimas en el sismo del 19 de septiembre de hace poco más de dos meses. Los mexicanos entendimos que el anteponer una reacción individual (correr, gritar, empujar) impacta fuertemente en el resguardo de los demás. Pese al gran temor experimentado durante ese minuto, la gran mayoría actuó de acuerdo con los protocolos de seguridad. A esto se suma la reacción inmediata que tuvo la sociedad al volcarse a las calles en una sola fuerza y un solo corazón.

Es así que la decisión de reacción ante las estrategias del miedo (que irán en crescendo) está únicamente en nosotros; podremos reconstruirnos como sociedad en la medida en que podamos actuar como tal. Somos los únicos que podemos decidir si nos paralizamos ante los escenarios y amenazas que nos plantean o si tomamos nuestra responsabilidad y continuamos levantando el cascajo que han mantenido sepultado nuestro sentido colectivo y nuestra acción ciudadana.

Karina Vega presenta el papel de los millennials en las elecciones

Nuestra socia directora, Karina Vega fue invitada en el programa Agenda Pública para analizar el papel de los millennials en las elecciones, en ellas nos platicó como está generación prefiere aportar ideas frescas.

Con un 32% de la población total de nuestro país lo millennials no mantienen una conexión cercana con la política ya que la consideran muy lejana, los políticos del pasado le resultan aburrido y prefieren a los que generan propuestas mucho más creativas y colaborativas.

Revive la participación de Karina Vega en Agenda Pública hablando de los “Millennials en las elecciones” dando clic y participa con nosotros en @plasencia82 y @LEXIAGlobal

 

 

Presentación Libro: “La precisión de las encuestas electorales: un paradigma en movimiento”

En el marco del Fil Guadalaja el INE presentó el libro “La precisión de las encuestas electorales: un paradigma en movimiento”  que recopila las aportaciones y reflexiones del foro La precisión de las encuestas electorales: aportaciones para su perfeccionamiento.

Nuestro vicepresidente, Claudio Flores Thomas fue parte del equipo que desarrolló esta publicación con el tema: Encuestas Electorales: Retos y Contextos, en el aborda las dificultades que se están teniendo para obtener resultados exactos a la hora de levantar encuestas electorales, que factores son los que más afectan y soluciones y acciones para mejorar la precisión.

No te pierdas esta presentación tanto en video como el el podcast del INE.

 

Claudio Flores parte del Foro de Transparencia de la IAB

Como cierre del años IAB presentó su foro: “Transparencia en la Publicidad online y la seguridad de marca”, donde se discutieron el panorama del Ad Safety y transparencia en el ecosistema de publicidad digital. Claudio Flores Thomas y Luis Badillo fueron los encargados de mediar esta conversación son expertos reconocidos.

Revive este interesante debate y conoce las principales recomendaciones hechas para poder lidiar con la seguridad e marca dentro de la publicidad online.

 

Yolanda Barrita nueva socia de LEXIA Insights Solutions

En LEXIA nos concebirnos como una compañía exitosa, llena de profesionales exitosos. No solo reconocemos el talento y empeño de nuestros colaboradores, nos interesa impulsar su desarrollo y crecimiento, tanto profesional como personal. Por eso, abrimos espacios y damos cabida a sangre nueva. Nos fortalecemos día con día, de la mano del mejor talento de la industria.

Estamos muy orgullosos de comunicarles que por su excelente desempeño, nuestra querida Yolanda Barrita, con más de 5 años de una carrera impecable y de constante crecimiento en LEXIA, se integra a partir de enero 2018, como Socia Directora en nuestro Board. Sin duda, cosecharemos muchos éxitos junto con ella y de la mano de nuestros clientes.

Lo anterior, reafirma el compromiso que tenemos con nuestros pilares: generar valor económico para socios y colaboradores; tener influencia e impacto en lo social, cultural, político y los negocios; y ser los mejores en nuestro oficio y en nuestra profesión.