¡Hoy se grita más fuerte!

México se mantiene ante las adversidades. En materia de seguridad, el país revive una ola de violencia que merma la paz y el ejercicio de actividades y derechos. El Institute for Economics and Peace, en su estudio de Global Peace de junio de este año, revela que México tuvo un deterioro de su nivel de paz del 10.7% respecto al año anterior. La libertad de expresión y prensa enfrenta uno de los escenarios más crudos y peligrosos para ejercer el periodismo (El País, 2017). Basta recordar que el último ejercicio y periodo electoral quedó marcado como uno de los procesos más violentos que se hayan registrado (Forbes, 2018).

Ante la volatilidad del contexto nacional, resaltan las muestras de cohesión social y preocupación por el desarrollo del país. La máxima casa de estudios de México no ha sido la excepción frente a esta ola de inseguridad. La UNAM se ha destacado, a lo largo de su historia, por el compromiso social de sus movimientos de luchas estudiantiles, donde los hitos más importantes fueron las represiones de 1968 y 1971, donde en todo momento las autoridades universitarias acompañaron y apoyaron a los estudiantes en sus demandas.

Ante las amenazas, se compromete el símbolo de esta máxima casa de estudios como un espacio autónomo. La presencia de narcomenudistas y de balaceras, muestra la ineficiencia de las autoridades para erradicar consumo de estupefacientes, asaltos y asesinatos. Ante este escenario, la comunidad universitaria alzó la voz para mostrar su inconformidad con la falta de acciones o respuestas por parte de las autoridades.

El lunes 3 de septiembre estudiantes se manifestaban para denunciar la falta de maestros en el Colegio de Ciencias Humanas de Azcapotzalco, frente a la Torre de Rectoría, cuando fueron atacados por grupos porriles, dejando a varios estudiantes heridos. Las imágenes del enfrentamiento inmediatamente se comenzaron a viralizar en las diferentes redes sociales desde los perfiles de los mismos estudiantes que participaban en la protesta, y fueron retomadas luego por los medios de comunicación tradicionales para atestiguar.

Los hechos inmediatamente desencadenaron en muestras de apoyo y en la organización de marchas y protestas, pero ahora bajo la demanda de mayor seguridad en las instalaciones, la salida de los grupos porriles de los planteles y el acompañamiento de la actual directiva de la universidad a sus exigencias.

Todas estas demandas se extendieron por redes sociales donde los hashtags #UNAMSinViolencia #FueraPorrosUNAM, que se posicionaban como tendencia en Twitter con más de 116 mil menciones durante esa semana.

World Cloud alrededor de los hashtags
#UNAMSinViolencia y #FueraPorrosUNAM” (Fuente: Sysomos Search)

Analizando la conversación a través de nuestra herramienta Social UnderstandingR encontramos cuatro insights sobre este movimiento estudiantil, que vale la pena revisar.

1.   Líderes de cambio

La conformación del movimiento estudiantil es un ejemplo de capital social que se basa en la reciprocidad ante la comunidad como parte de una preocupación colectiva, información que fluye entre las redes y reconoce al propio movimiento como símbolo de unión. Durante el último año, los jóvenes mexicanos se perciben como una generación que rompe paradigmas y lucha por el bienestar de sus prójimos.

Ejemplos de post publicados donde se resalta el liderazgo y compromiso
de los jóvenes participantes en Fuente: Twitter

Tanto jóvenes como otras generaciones identificaron este movimiento como un paso para el cambio y algunos usuarios, incluso, alentaban una lucha continua frente a las autoridades.

2.   Un llamado sin respuesta

Contrario a los movimientos anteriores, donde los estudiantes sintieron que sus demandas eran acompañadas y respaldadas por la dirección de alta casa de estudios, la respuesta de la institución en esta ocasión no generó el mismo sentimiento entre los participantes en las protestas, siendo mayormente negativo el sentimiento que se percibió en las redes sociales.

Sentimiento de la conversación alrededor de  “#UNAMSinViolencia #FueraPorrosUNAM
del 1 al 7 de septiembre (Fuente: Sysomos Search)

3.   Juntos gritamos más fuerte

Una de las características de las comunidades estudiantiles es la solidaridad entre los diferentes planteles, en esta ocasión el alcance comunicacional de las protestas fue ampliado por medio de mensajes y declaraciones de solidaridad y reconocimiento por diversas instituciones educativas, incluso aquellas que pudieran considerarse rivales de antaño, como el IPN, que tomaron acción y adaptaron sus estrategias de comunicación en función de la situación del contexto.

Comunicación que logró permear en sus alumnos, ya que el día de ayer más de 23 mil estudiantes de escuelas públicas y privadas protestaron contra el miedo y la inseguridad. El movimiento se visualizó en redes sociales con el hashtag #MarchaDelSilencio, el cual recibió más de 27 mil menciones en los últimos tres días. 

Los usuarios que conversaron con el hashtag se describen como estudiantes de periodismo, feministas, seguidores de noticias y de información sobre México.

Los usuarios que tienen mayor influencia, en la comunidad que utilizó el hashtag, son líderes de opinión en el ámbito político y social. 

4.   Timing y sensibilidad

Como siempre en este tipo de situaciones, es importante que las organizaciones adapten sus estrategias de comunicación en función del panorama y coyuntura de sus audiencias clave. En este caso específico la comunicación del Instituto Tecnológico de Monterrey por su 75 aniversario generó conversación negativa, que resultó de no saber adecuar su discurso al entorno de inconformidades y por las diferencias entre los espacios educativos y entre las instituciones de educación pública y las de educación privada.

La crisis fue resuelta con un mensaje de apoyo y solidaridad desde los canales oficiales del TEC a las demandas de los estudiantes de la UNAM, aunque las opiniones que se generaron alrededor fueron bastante polarizadas.

Cuando no se tiene memoria…

Resulta paradójico que se repitan patrones y errores de comunicación ya vistos en momentos anteriores, casualmente relacionados con movimientos de cambio y protestas sociales. Donde no se toman en cuenta el contexto ni el ambiente reinante y se mantiene una línea narrativa que es disonante con la sensibilidad y los valores de las audiencias clave a las que se dirigen.

Que las redes sociales han cambiado los roles y los procesos de consumo de información entre los individuos ya no es nada nuevo bajo el sol. La inmediatez y la viralización de los sucesos hoy recae más en estos canales que en lo medios de comunicación tradicionales, quienes se han visto obligados a utilizarlos como fuentes para aumentar su credibilidad e inmediatez. La verdad hoy se construye a partir de las opiniones y experiencias que comparten los usuarios desde sus perfiles y estos influyen en las percepciones de sus seguidores.

Herramientas como Social Understanding, desarrollada por LEXIA, ayudan a conocer las diferentes comunidades que conforman tu entorno digital y así poder dirigir los mensajes adecuados para mantener e incrementar tu engagement en función de las diferentes señales que se identifiquen en el entorno digital.