100 días de gobierno, entre la incertidumbre y la esperanza

(AP Photo/Marco Ugarte)

Por Claudia Bravo @ClauBravo1

Se cumplieron los primeros 100 días del nuevo gobierno en México. La polarización que dejó la elección del año pasado continúa y los ánimos de la sociedad se mantienen divididos, por un lado, existe la visión optimista por el nuevo régimen y por el otro hay una preocupación por las acciones de gobierno emprendidas.

Polo optimista

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y el Banco de México (Banxico), en febrero de 2019 el indicador de confianza del consumidor aumentó 10.7 puntos respecto al mismo mes del año anterior y el indicador que señala la expectativa sobre la situación económica del país para el próximo año respecto a la situación actual tuvo un crecimiento anual de 25.5 puntos.

Asimismo, una encuesta realizada por El Financiero indica que Andrés Manuel López Obrador (AMLO) llegó a sus primeros 100 días de gobierno con un nivel de aprobación ciudadana del 78 por ciento y de este segmento, el 52 por ciento aprueba por lo que ha hecho hasta el momento, mientras que el 47 por ciento por lo que espera que haga en el futuro. Estas cifras indican que existe una parte de la población mexicana que tiene una perspectiva positiva respecto al futuro económico del país, esto denota un sentimiento de confianza y esperanza por este segmento de la sociedad.

Ante este panorama ¿qué ha hecho el gobierno de AMLO y MORENA para generar tanta popularidad y confianza?

Plantear un nuevo paradigma de comunicación entre gobernantes y ciudadanos. Las conferencias de prensa que lleva a cabo todos los días, rompieron con el estereotipo de comunicación al que la sociedad estaba acostumbrada con gobernantes previos; comunicación acartonada, en ocasiones muy técnica, demasiado ensayada y cuidada. AMLO sabe comunicarse de manera cercana, casual, sin protocolos (esto implica falta de precisión en cifras y omisión de cierta información). Gran parte de la sociedad mexicana prefiere un presidente visible, cercano, que da la cara y que proyecta poner en práctica ejercicios democráticos a un presidente ausente, lejano y que utiliza apuntador para hablar.

La promesa de solucionar problemas de forma rápida. Si se toman en cuenta la gran cantidad de problemáticas que existen en el país, la exigencia ciudadana para resolver es muy alta y los tiempos se vuelven muy cortos. AMLO ha sabido proyectar que podrá resolver temas de gran complejidad como la corrupción o la pobreza con celeridad (aunque no se hable de estrategias, ni planeación, ni tiempos, ni se señalen los cómos, ni se indique de dónde saldrán los recursos más allá del argumento de que el dinero saldrá de los ahorros por el combate a la corrupción).

La población exige cambios, movimiento, que se noten acciones de un nuevo gobierno. Por ello, se le justifican la falta de estrategia y de planeación para resolver problemáticas, como el caso del combate al huachicol, donde a pesar de las afectaciones directas y la mala implementación, se suele disculpar a la administración; es más potente percibir que se está haciendo algo para combatir delitos graves, en lugar de seguir fomentándolos o hacerse de la vista gorda.

Por estas razones, algunos de los temas que el gobierno ha puesto sobre la mesa durante los primeros 100 días, han impactado de manera positiva en la percepción ciudadana, simbólicamente se vuelven muy fuertes.

Eliminar la pensión a los ex presidentes, deshacerse del avión presidencial, retirar seguros de gastos médicos mayores a funcionarios, implementar políticas de austeridad y eliminar gastos superfluos en la administración federal, bajar sueldos a funcionarios de alto nivel, abrir la residencia oficial de los Pinos al público, avalar dar seguridad social a cónyuges del mismo sexo (proceso que se avaló en el Congreso de la Unión), así como fijar topes en las remuneraciones del poder Ejecutivo, Legislativo, Judicial y órganos autónomos son iniciativas que han conectado positivamente entre la población, estas decisiones conciben a un gobierno más preocupado por la gente de a pie que por mantener prebendas y privilegios entre la estructura de la Administración Pública Federal, por ello generan empatía con la mayor parte de la sociedad y se perciben como estrategias políticamente correctas.

Polo pesimista

Sin embargo, también existen reclamos y problemáticas no resueltas que se le reprochan al presidente de la República. De acuerdo con el informe del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, sobre la incidencia delictiva del fuero común, diversos delitos incrementaron en los primeros meses de gobierno de AMLO. De diciembre de 2018 a enero de 2019 aumentaron los homicidios dolosos un 12.9 por ciento, el secuestro aumentó 84 por ciento, la extorsión tuvo un incremento del 59 por ciento, el narcomenudeo creció un 16 por ciento y el robo total y la violencia familiar crecieron en un 6 por ciento aproximadamente.

Entonces ¿cuáles son los temas que más se le han criticado a AMLO por considerar que son decisiones que afectan significativamente a una parte de la sociedad?

La lista puede ser tan amplia como se quiera, diversas decisiones presidenciales no han tenido buen recibimiento entre la sociedad e incluso en algunos casos ha tenido que rectificar.

El retiro de recursos públicos para refugios de mujeres que sufren violencia, decisión que tuvo que echar para atrás después de la presión por parte de organizaciones de la sociedad civil

Cancelar los recursos de las estancias infantiles con la idea de entregar el dinero directamente a las familias

Recortar presupuestos a las universidades públicas, determinación que se asumió como un supuesto error y hubo una rectificación posterior

La creación de la Guardia Nacional, temática que estuvo rodeada de opiniones encontradas todo el tiempo, desde su presentación hasta su aprobación, ya que se criticó mucho por parte de organizaciones civiles, organismos de derechos humanos y expertos en la materia sobre el peligro de militarizar al país, no tener un mando civil a cargo y no contar con fechas para su retiro, sin embargo posteriormente, con estos cambios realizados, se aplaudió mucho que la iniciativa se aprobara de manera unánime.

Existen muchos temas a los que el presidente no ha querido entrarle y otros que incluso parecen causarle molestia.

La despenalización del aborto en todo el país, sobre lo cual señaló que no era necesario abrir un debate actual, pues no es un tema prioritario para su gobierno, ya que él está enfocado en acabar con la corrupción y posteriormente se retomarán otros temas de interés como este.

Relación con la sociedad civil, el presidente en diversas ocasiones ha manifestado que la mayoría de las organizaciones no gubernamentales también estaban involucradas con temas de corrupción y abusaban de los recursos que se les otorgaban para acciones que nada tenían que ver con el tema de la asociación y se ocupaba el dinero en eventos privados, suscripciones a revistas e incluso se organizaban torneos de golf. Por ello, no se percibe una relación cercana entre este sector y la presidencia de la República, no existe un reconocimiento a su labor ni su participación activa en el análisis, denuncia y resolución de problemas sociales que las instituciones gubernamentales en ocasiones no logran cubrir.

Rechazo a las opiniones de las calificadoras tras la presentación del plan de rescate de Petróleos Mexicanos, a quienes el presidente ha llamado organismos hipócritas que han permitido el saqueo en otras administraciones y se han quedado calladas con la corrupción que imperaba en PEMEX y la nula inversión que se le inyectó a la institución en el pasado. Estos dos casos muestran con claridad, la incomodidad del presidente por aquellos que manifiestan una posición diferente o contraria a las decisiones que él impulsa, la postura es: quien no piensa como yo, es conservador o fifí y merece descalificaciones.

A 100 días, hoy estamos frente a un gobierno representado por un personaje político que ha sabido conectar con la ciudadanía porque en el discurso y en los símbolos, ha desmontado las formas de comunicarse del pasado. Se han tomado decisiones que, de acuerdo a los intereses e ideologías de cada persona, pueden ser buenas o malas. Sin embargo, es necesario permanecer vigilantes ante todas las decisiones que impulse esta nueva administración. Los primeros 100 días son un botón de muestra de la forma de gobernar, los usos y costumbres de este  nuevo régimen y es necesario que sociedad civil, empresarios y ciudadanía sean críticos de las decisiones que se tomen y se haga equipo con la nueva administración en todo aquello que traiga un beneficio real y tangible a la sociedad y al mismo tiempo haya una postura de oposición clara, sólida y participativa en aquellos temas que sean tratados con una mirada de descalificación y descrédito.

En LEXIA sabemos la importancia que tiene escuchar y entender lo que la sociedad siente, quiere y piensa. Hoy, a 100 días de la nueva administración, la incertidumbre social existe pero también se percibe mucha esperanza, por ello, habrá que estar atentos al cambio de dinámicas y comportamientos de consumo de la ciudadanía a fin de tener claridad en las categorías o segmentos donde las personas tienen más confianza en gastar y detectar áreas de oportunidad en otras donde haya más renuencia.

Hasta el momento, a 100 días de gobierno, no todo va bien, no todo va mal.