5 Insights de Redes Sociales sobre el Tercer Debate Presidencial

Las campañas están por terminar y, con mucho interés y expectativa, llegamos al Tercer Debate Presidencial 2018. Las encuestas resultan alarmantes para algunos y esperanzadoras para otros, el ánimo en las redes -como en las calles- está enrarecido y se percibe de muy poca tolerancia a quien piensa diferente o apoya a un candidato que no es el propio, se están poniendo en juego incluso las relaciones con familiares y amigos, en áridos argumentos a favor y en contra de cada candidato. Por otro lado, sigue habiendo muchos indecisos, que buscan en los debates una tabla de salvación: una propuesta, un argumento, una postura, algo que ayude y justifique su toma de decisión. Y aparentemente, el debate sigue sin mover la aguja.
A continuación, revisamos qué nos dejó el Tercer Debate, según la conversación que se generó en redes sociales.

1. Desencanto, dudas y preocupación.

Contrario a la expectativa de encontrar una luz de claridad y seguridad en los debates, los usuarios en redes sociales manifiestan sentirse totalmente decepcionados de la falta de propuestas y angustiados ante la posibilidad de que cualquiera de los cuatro candidatos termine siendo el Presidente de la República.

Hay una queja constante sobre la falta de propuestas y el hecho de que los candidatos no contesten a las preguntas que se les hacen. Algunos usuarios consideran que hay buenas ideas pero que no se contestan los cómo se llevarán a cabo, ni de dónde saldrá el dinero para hacerlo. Es clara la molestia frente al tema “corrupción”, no porque no se considere importante, sino porque ocupa demasiado de las respuestas de los candidatos.

Resulta interesante como el emoji más utilizado en la conversación total que se dio alrededor del debate es ataque de risa (cara sonriente con lágrimas de alegría), indicador de la falta de credibilidad y burla que generan los candidatos y lo que dicen.

De la misma forma y como ha sucedido en los debates previos, los seguidores y creyentes de cada candidato lo declaran ganador y aseguran que hizo un gran papel, como bien ilustra Pictoline.

Aún así, más allá de fieles seguidores, el sentimiento general apunta a una profunda incertidumbre por el futuro de México.

2. Los usuarios no ven sus expectativas cumplidas y descargan su frustración en el formato y moderadores

En este tercer debate por primera vez se invita a los internautas mexicanos a enviar preguntas a los candidatos a través de redes sociales. Según Central Electoral INE se recibieron 11,388 preguntas, 10,626 vía Twitter y 762 vía Facebook. Esto se hizo a través de 7 hashtags diseñados para filtrar la temática de la pregunta. Los temas que más interesan a los usuarios de redes sociales, y que generaron mayor número de preguntas, fueron Salud y Educación.
La conversación alrededor del formato de debate tuvo menciones positivas sobre el uso de mesa redonda y que los candidatos estuvieran sentados, considerando que fue un mejor layout que el de los debates anteriores, sin embargo, es tan alta la expectativa de los usuarios en redes sociales por escuchar el qué, cómo y con qué de las propuestas, que no terminan de comprender el formato de debate que propone INE ni el rol de los moderadores, a los que se critica que interrumpan y no dejen a los candidatos terminar sus argumentos.

Por otro lado, los candidatos, no capitalizaron el formato dando importancia a las preguntas de los internautas, que en muchos casos no hubo tiempo ni de formular, ni dando respuestas directas y contundentes sobre el tema. Los usuarios en redes fueron muy críticos sobre que los candidatos cambiaran de tema y regresaran a lo que cada quien quería hablar.

3. Ricardo Anaya se percibe sumamente desesperado

El que el candidato abordara el tema de corrupción desde el inicio del debate para defenderse de falsas acusaciones, no encontró terreno fértil en los usuarios de redes sociales, que consideraron que no tiene fuerza moral para hablar del tema después de las recientes acusaciones de lavado de dinero. Se refieren a él como “el señor de los moches”, mote que recibió 418 menciones, en la muestra de la conversación que se analizó (10% del total).
Por otro lado, se percibió sumamente agresivo y desesperado en sus ataques a López Obrador y fue motivo de memes y motes como “el señor de las tablets” cuando mencionó que es tecnología indispensable para todos los mexicanos y prometió que en su sexenio todos contarían con ellas, lo que se percibió como total desconocimiento de las diferentes realidades que se viven en el país, específicamente en el campo mexicano.

4. A falta de sustancia, circo.

Es un hecho que en redes sociales los usuarios además de información buscan entretenimiento, y al no encontrar en el debate las propuestas y profundidad de explicaciones que esperan, se centran en resaltar los deslices de los candidatos convirtiéndolos en memes. Sin embargo, en esta ocasión no encontraron tanto material como en debates anteriores e incluso, hay menciones de que se percibió como aburrido.
A Jaime Rodríguez, El Bronco, se le visualiza como una fuente segura de diversión, un chiste y hasta una pérdida de tiempo. Los usuarios resaltan a través de memes su comentario de “Ahora bésense”, dirigido a López Obrador y Anaya, o el momento en el que le llaman la atención por hacer uso de su teléfono celular. También recibió muchas menciones por su programa FBI: Facebook Bronco Investigation.

El candidato José Antonio Meade recibe fuertes críticas por hacer mención a la Selección Mexicana antes de responder a la pregunta enfocada al papel de la mujer en nuestro país.

En el caso de López Obrador, se hizo referencia al tono de su bronceado, a lo lento de sus respuestas y la frecuencia con que los moderadores le dijeron “se ha terminado su tiempo, candidato”.

5. Anaya alcanza a López Obrador… en sentimiento negativo

Aunque pareciera que la campaña presidencial y la conversación que se ha generado a su alrededor ha provocado solo fracturas entre los usuarios de redes sociales, hay algo en lo que, en este tercer debate, todos coinciden: el sentimiento negativo hacia los candidatos.
Ricardo Anaya, quien había arrancado con el sentimiento más positivo entre los usuarios en redes sociales, alcanzó finalmente a López Obrador quedando a solo 2 puntos en el nivel de conversación negativa. Esto se puede atribuir tanto a su desempeño en la campaña y durante los debates, en los que se ha percibido muy agresivo, como a las acusaciones de lavado de dinero de las que ha sido sujeto.
López Obrador, en cambio, parece ganar un poco de simpatía, pero permanece en la parte alta de la tabla. Todos los candidatos por igual generan sentimiento sumamente negativo en redes sociales.

Para cerrar, es importante destacar que, a pesar de que el tercer debate presidencial implicaba directamente la participación de usuarios de redes sociales, en Twitter se presentó una ligera caída en menciones a #DebateINE con respecto al debate anterior. Esto se puede atribuir a que sucedió entre semana, o simplemente a que los usuarios en redes ya no tuvieron el mismo interés. Sin embargo, todos los candidatos capitalizan en número de seguidores y registran crecimiento versus el primer debate. López Obrador permanece como el líder en número de seguidores.

En lo que se refiere a la transmisión del debate en medios tradicionales, se alcanzó a una audiencia de 10.7 millones de personas mayores de 18 años a nivel nacional. Los mayores de 51 años fueron el segmento mayoritario y se vio principalmente por Imagen TV y Canal 5. Igual que sucedió en redes sociales, el segmento que alcanzó mayor nivel de rating fue el que se refiere a educación.

Ficha metodológica

Para el presente ejercicio de análisis se recopiló y analizó data de la conversación en redes sociales alrededor del debate y de los candidatos participantes, entre las 00:00 y las 23:59 hrs del martes 12 de junio.
El análisis tiene alcance a cuentas con acceso público (aquellas que hayan autorizado que cualquier usuario pueda consultar su información y publicaciones).
Se filtró la búsqueda geográficamente a México y se utilizaron, entre otras fuentes, herramientas Sysomos y Affinio.