Aguacalipsis

Fue el encabezado de una ilustración de Pictoline[1] que hace algunos días dio la vuelta por las redes sociales. Sin duda -y como suelen hacerlo en todas sus infografías- muy atinado para el fenómeno que estamos viviendo en la CDMX ante el anuncio del corte de agua que sucederá entre el 31 de octubre y 03 de noviembre de 2018, más las horas que tome que toda la instalación vuelva a su caudal normal, lo que podría derivar en que en algunas zonas se reciba el preciado líquido hasta el 07 u 08 de noviembre. El corte afectará a 13 de las 16 alcaldías de la ciudad y al menos a 3 millones, 850 mil personas.

Esto ha desatado desde innumerables mensajes de whatsapp y circulares entre condóminos, hasta divertidos memes que corren rápidamente a aliviar con buen humor la angustia de los CDMeños, que en los últimos días se han enfrentado al mercado negro de tambos para almacenar agua, pues ya escasean y se cotizan en su más alto precio histórico. Y ni qué decir de las escuelas, las autoridades dicen que -junto con hospitales y otros servicios prioritarios- contarán con abasto de pipas… si se trata de escuela pública, porque a las privadas les avisaron que no habrá capacidad para atenderlas. Aun así y a pesar de que autoridades de la SEP han anunciado lo contrario, hay muchas escuelas, públicas y privadas, planeando suspender clases, y padres de familia histéricos ante la posibilidad de tener que cargar con sus críos al trabajo y algunos abuelos angustiados de recibirlos, con o sin agua en sus casas. No menos angustiante es la realidad de consultorios médicos, restaurantes y otros pequeños y medianos negocios en la ciudad, que al quedarse desabastecidos tendrán que suspender o al menos recortar sus horarios de actividades. La Cámara de Comercio, Servicios y Turismo en Pequeño de la CDMX (Canacope), estima pérdidas por 72 millones de pesos en 90 mil pequeños y medianos negocios que no cuentan con la infraestructura para almacenar grandes cantidades de agua.[1]

Lo que es cierto es que esta medida es necesaria y no porque se vayan a hacer trabajos de mejora o modernización a la red de distribución, sino porque son trabajos indispensables para que siga funcionando medianamente. Ramón Aguirre, director del Sistema de Aguas de la CDMX, informó en entrevista televisada que se realizarán reparaciones prioritarias y mantenimiento de rigor sin las que el sistema podría presentar fallas mayores y cortes no programados. Expuso que, para realizar una reparación a fondo de la calidad del servicio y su alcance, tendría que haber un presupuesto anual de 5 mil,500 millones de pesos para SACMEX, que hoy no existe.[2]

Las autoridades de la ciudad han informado que, para hacer frente al corte de agua, dispondrán de 150 mil pipas que abastecerán las 480 colonias afectadas. Se invertirán 60 millones de pesos en la renta de pipas y cisternas, 6 mil elementos para resguardar la seguridad de ciudadanía, pipas y garzas, y 10 mil ministerios públicos móviles para atender denuncias de abusos o situaciones irregulares en la operación, manipulación de válvulas o secuestro de pipas.[3]

Aunque el servicio de pipas que ofrecerá la ciudad no tendrá costo para los ciudadanos, es claro que será insuficiente y que -los que tengan el recurso para hacerlo- deberán recurrir al servicio de pipas particulares, que podrían estar haciendo su agosto en noviembre. De acuerdo con una investigación del periódico Excelsior, el precio del agua no está regulado y el gremio de “piperos” maneja un precio que les permite mantener una sana competencia, pero que en una crisis como la que se avecina, puede elevarse rápidamente. En promedio, una pipa de 5 mil litros de agua se vende en $1,600.00, cuando el costo del líquido es de $420.00, es decir, se cuadriplica su valor, a decir de los empresarios del gremio, por el costo del traslado.[4]


Por donde se vea, este tipo de fenómenos y la escasez del “oro azul”, como ya se denomina al agua en tantas partes del mundo, exacerba nuestro instinto de supervivencia y la inconformidad de la ciudadanía con las autoridades de la ciudad y del país, pues se ve como abuso, como castigo, como la privación de un derecho humano. Y es difícil dimensionar la responsabilidad que como individuos tenemos en el uso racional del líquido, más allá de infraestructura, políticas públicas y campañas de concientización, que no parecen ser suficientes ante una crisis mundial inminente.

A continuación, algunos datos a nivel global[5]:


Y en México[6]:


Por lo pronto, entre memes, recomendaciones de racionalización de agua y la infoxicación que hemos sufrido sobre este fenómeno en los últimos días, espero que la conciencia sobre esta crisis crezca… al menos, ha servido para que algunos de los habitantes de las zonas privilegiadas de la ciudad, se enteren de que hay muchas zonas que ya viven problemas de cortes y abastecimiento de agua en forma cotidiana y desde muchos meses atrás a este megacorte.

[1] http://www.milenio.com/negocios/comercios-perdidas-72-mdp-corte-agua-cdmx

[2] https://www.excelsior.com.mx/comunidad/siempre-si-corte-de-agua-en-cdmx-sera-de-4-dias-y-medio/1272246

[3] https://www.eluniversal.com.mx/metropoli/cdmx-gastara-60-mdp-en-pipas-por-corte-de-agua

[4] https://www.dineroenimagen.com/tu-dinero/cuanto-costaran-las-pipas-de-agua-con-el-corte-en-la-cdmx/104024

[5] http://www.aguas.org.mx/sitio/index.php/panorama-del-agua/diagnosticos-del-agua

[6] http://www.un.org/es/sections/issues-depth/water/index.html