Fenómeno social del Mes: ¿A cuánto traes tu tanque moral?

Raúl Méndez @rulwolf

Históricamente han sido diversos los indicadores para valorar el comportamiento ético de las personas. En la antigüedad era el seguimiento de los aforismos, proverbios o consejos de los sabios. La escucha de los mayores representaba sabiduría y moralidad. Luego, Aristóteles intenta volvernos más autónomos y establece un criterio para comprender el actuar ético: el justo medio. Actúas de forma moral cuando navegas entre el Cardibis del exceso del vicio y el Escila del defecto. Así el “valor” es una virtud cuando no tiene el defecto de la cobardía, ni el exceso de la temeridad irresponsable.

Pero, este mes, en México, hemos descubierto, implementado y validado un nuevo criterio de moralidad insospechado por Aristóteles, Santo Tomás de Aquino, ni siquiera por Emanuel Kant: la gasolina.

Este mes la gasolina paso de ser un combustible que indica la energía disponible en un vehículo a volverse un indicador de moralidad, rectitud y nacionalismo. La coyuntura del estreno de la anunciada Cuarta Transformación ha colocado a la gasolina como el referente principal de la opinión pública, la postura ante la decisión de suspender/regular el flujo de combustible por ductos para limitar los actos de huachicoleo o robo de gasolina, define el bando, polo, partido al que se pertenece. Ser Amlover o Antipeje (en esta vertiginosa polarización que arrastramos del año pasado) depende ahora de qué opines y cómo uses la gasolina.

¿Qué pasaría si Aristóteles hubiera escrito su “Ética nicomáquea” en esta coyuntura de gasolina en México?



Y así pudiera continuarse con un verdadero tratado de comportamiento cívico en relación al signo de la gasolina. Se ha creado un horizonte de valores específico para esta coyuntura, y han aparecido dos tipos de ciudadanos.

  • El buen ciudadano: Es aquel que asume con total certeza la promesa presidencial de que el cierre de ductos de gasolina representa la mejor estrategia para combatir el huachicoleo. Muestra alto estoicismo para asumir con paciencia el desabasto, no llena más allá de lo que necesita su tanque.
  • El mal ciudadano: Deplora la estrategia del presidente de cierre de combustible, olvida que los otros gobiernos no hicieron nada, al contrario, fomentaron el huachicoleo, se la pasa criticando al presidente y depende mucho del automóvil, no sabe o no le gusta caminar, andar en bici o usar el transporte público. Si carga gasolina lo hace de forma desmedida, llena su tanque, usa bidones, tinacos para acaparar más combustible.  

No bien terminábamos de perfilar a los dos tipos de ciudadanos y su moralidad con relación a gasolina, cuando el pasado 18 de enero, en Tlahuelilpan, Hidalgo, se registró una catastrófica explosión en la que han muerto alrededor de 100 personas que se encontraban ordeñando ilegalmente un ducto de gasolina en mantenimiento.

A partir de ese momento, y durante todo el fin de semana inmediato, aparecieron dos tipos de narrativas morales en redes sociales, medios de comunicación masiva y las charlas de sobremesa.

  • Paternalismo. Se trata de opiniones que catalogan a las víctimas meramente como personas en necesidad y pobreza, que actuaban de forma ilegal debido a que, para ellos, resultaba una forma fácil de obtener combustible para uso o para venta.
  • Menosprecio / Burla. No hay otra forma de llamarle. Una gran cantidad de memes, algunos con imágenes del accidente, que se burlan de las víctimas al deshumanizarlas como “huachicoleros”, y por lo tanto, sin merecimiento de la más mínima condolencia. A esto se les suma los adjetivos de “ignorantes”, “estúpidos”, “violentos” que, incluso amedrentaron al ejército que decidió finalmente no intervenir.

Sin embargo, los mensajes del gobierno han sido claros en llamar a la solidaridad por lo acontecido. El presidente ha lamentado los hechos, el gobierno de la ciudad de México habilitó logística de traslado y apoyo de las víctimas en hospitales, no todo es la polarización que se ha venido dando recientemente.

Cuando un horizonte moral, en este caso mediado por el signo de la gasolina, es mayor a la empatía por una tragedia humana, debe haber alguna aguja que indique que algo está marchando mal. Este año, México arranca con un gran reto: superar la polarización electoral del año pasado y transitar hacia una sociedad más integrada e, incluso reconciliada.

Para un mejoramiento ecológico debemos depender menos de los hidrocarburos para nuestras actividades energéticas, y para recuperar un poco la sensibilidad humana, debemos dejar de depender de la gasolina como criterio de moralidad.