Fenómeno social del Mes: No es “el país” es “nuestro país”

Por Carol Chávez @mini_caracol

 

¡El país se está cayendo a pedazos! ¡Este país es muy corrupto! Es lo que he escuchado estas últimas semanas. Y no es gratuito ya que nos encontramos ante una serie de eventos que merman en el pensar y actuar de los mexicanos. Pero ¿qué conforma este discurso?

Una sociedad acostumbrada a la trasgresión de sus derechos no está dispuesta a asumir sus obligaciones.

Este discurso lejano y externo hacia el (nuestro) país, es parte de un proceso identitario más elaborado. Vayamos por partes y tengamos en cuenta que las personas nos movemos conforme a mapas mentales, es decir, nos configuran aquellos eventos y referencias culturales que vivimos día a día, por lo que este discurso impersonal deriva de aquellos sucesos repetidos que violentaron nuestra integridad nacional.

No es gratuito que “el país en donde no pasa nada” refleje un sentimiento o una relación socioafectiva distante ya que, ante el olvido de los representantes nacionales, la desidia y el poco interés de asumirse como ciudadano desemboca en percepciones y decisiones que impactan a nivel colectivo. Y en efecto, nada pasa.

Tal parece que las constantes acciones negativas en el entorno (político, económico y social) aunado al sentimiento de abandono de los mexicanos, facilita la ausencia de responsabilidad ciudadana y por ende el olvido de sus derechos y obligaciones.

No se exigen derechos ya que la apropiación de éstos implica que me comprometa y asuma obligaciones con “mi” país. 

Este sentir generalizado de “haga lo que haga nada cambiará” tiene como referencia el aprendizaje de una conducta pasiva la cual se conoce como: desamparo aprendido, descrito por el psicólogo Martin Seligman (1967). Esta conducta pasiva es resultado de la presencia sistemática de situaciones desagradables e “inevitables” las cuales golpean la identidad y refuerzan la percepción de la acción individual sin efecto alguno en el entorno, la resignación aumenta y con ello, la esperanza se fragmenta.

En pocas palabras “la burra no era arisca, la hicieron”.

¡Pero no todo es malo! no olvidemos que las estructuras mentales pueden resignificarse a partir del quiebre o giro de las estructuras actuales. En el caso de la sociedad mexicana el sentimiento que está germinando y se toma como punto de partida es el hartazgo, del cual ya se vislumbran algunos brotes gracias a la respuesta social de hechos significativos como Ayotzinapa, los asesinatos a periodistas, entre otros.

La narrativa y la apropiación circula cuando el discurso desapegado de “el país se está cayendo a pedazos” cambia al “están matando en mí país”.

Lo importante de esta resignificación es la expansión de conciencia y el horizonte de salida que algunas iniciativas y sociedades civiles han empujado pese a esta resignación aprendida. Sólo por mencionar algunos ejemplos, está el caso de AHORA[1] y NOSOTRXS[2] las cuales refuerzan e incitan el papel activo de los ciudadanos, mostrando alternativas que buscan romper con la resignación.

Por ello, es indispensable entender que los mexicanos (y las personas en general) vivimos en un contexto, nos movemos conforme a modelos mentales que estructuran nuestros pensamientos, relaciones afectivas y, por ende, nuestras acciones y decisiones. El gran reto es asumir nuestro papel como ciudadanos y hacer de “el país” “nuestro país”, sólo así podremos romper el desamparo que nos tiene entumecidos y aprender nuestras formas de conciencia.

 

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[1] http://www.ahora.si/quienes-somos.php

[2] https://www.nosotrxs.org/