El voto dividido no mató carita

Por Carol Chávez @mini_caracol

* Este texto se publicó originalmente el 9 de junio de 2017 en El blog de LEXIA en Animal Político.

El reflector y la atención de medios, redes sociales y ciudadanos fue para el Estado de México, no sólo por ser la elección más competida tras más de 80 años de mandato del PRI, sino porque representó un giro discursivo importante en la actividad electoral.

La gran pregunta fue “¿por quién votar?” y las energías se enfocaron no a la “mejor” opción sino la que podía expulsar lo que ya no se quiere en el Estado de México (ni en el país)la lógica del voto útil y de castigo.

Casi la mitad de los mexiquenses que votaron (48.61%, si sumamos el porcentaje obtenido por MORENA y PRD) estaban de acuerdo con la alternancia, por lo que en esta elección el gran peso cayó en el voto por lo que no se quiere, sin embargo, los caminos divididos no llevan a ningún lugar. Tal como el gato de Cheshire le dijo a Alicia en el país de las Maravillas:

Alicia: – te importaría decirme, por favor, ¿qué camino debo tomar desde aquí? –Eso depende en gran medida de adónde quieres ir, -dijo el Gato. –¡No me importa mucho adónde…! -dijo Alicia. -Entonces, da igual la dirección –dijo el Gato. Añadiendo: ¡Cualquiera que tomes está bien…! – ¡Gracias! añadió Alicia a modo de explicación – ¡Ah!, dijo el gato: -ten la seguridad de que llegarás, sobre todo si caminas bastante.

La gran diferencia fue que los mexiquenses, representantes del voto útil y de castigo, decidieron tomar caminos diferentes, se aprendió a la mala que no todos los caminos llevan a casa y que el voto dividido de la izquierda no favoreció los intereses ni el sentir de la mayoría.

Esto es relevante ya que si los mexiquenses sabían que era lo que no querían, la elección representó (indirectamente y de forma momentánea) una oportunidad más para legitimar el sistema democrático mexicano (pese al papel de las instituciones y candidatos) al resignificar el voto y devolverle la “utilidad” para participar e intentar transformar la realidadÚtil para combatir lo que no quiero. Sin embargo, faltó articular la parte medular de la posible transformación: si nos organizamos… los inconformes unidos jamás serán vencidos.

En lo que respecta a los votantes mexiquenses, el primer mensaje de esta elección es claro: el voto útil es útil en tanto los inconformes y castigadores estén en el mismo camino, es decir, la izquierda dividida no avanza. Mientras que el segundo mensaje se relaciona con la siguiente pregunta: ¿Qué hay de los que no votaron?

Pese a ser el estado que cuenta con el padrón electoral y lista nominal de electores más grande del país equivalente al 13.4% del total nacional de votantes, los mexiquenses se caracterizan por su baja participación (ubicado entre los primeros 10 estados con menores niveles de participación electoral).

Sólo para dar contexto, en la elección de 2005 donde el gobernador electo fue Enrique Peña Nieto el 57.3% de los votantes no participó (el listado nominal de aquel año era de 8, 869, 630 mexiquenses) y EPN ganó los comicios con 1, 801,530 de votos equivalente al 20.31% de todos los votantes potenciales. Por otro lado, en la elección del 2011, la situación no fue diferente para el actual gobernador Eruviel Ávila Villegas ya que el 53.85% de los votantes se abstuvo de participar (en este año el listado nominal fue de 10, 555, 669 mexiquenses) y ganó con 3, 018, 588 de votos, equivalente al 28.6% de los votantes potenciales. Esto quiere decir que menos de la mitad de los mexiquenses eligieron a su gobernador.

La elección del pasado domingo alcanzó una participación del 52% de los votantes potenciales, mayor en comparación con los años anteriores. Dado el peso electoral del estado y teniendo como antesala los comicios presidenciales del 2018 es válido y pertinente entender que pasa con los que no votaron ¿dónde están? ¿qué (no) los motiva?

Los resultados marcan una tendencia política importante y un sentir generalizado de la actividad electoral, la fragmentación y el abstencionismo como factores que impidieron el deseo de la mitad de los mexiquenses que querían un cambio tras casi 9 décadas del mismo partido.

Es probable que los mexiquenses lleguen a esa alternancia si entienden estos mensajes de lo contrario como diría el gato de Cheshire “deben caminar bastante”.