¡Tiempo Fuera!

* Este texto se publicó originalmente el 25 de Abril del 2018 en El Blog de LEXIA de Animal Político.

Llevamos alrededor de 24 días de los 3 meses (efectivos) que duran las campañas electorales y la gente está francamente agotada: “Solo se sacan sus trapitos al sol, se acusan los unos a los otros y al final lo que nos queda claro es que todos han hecho sus porquerías y ninguno está diciendo lo que van a hacer”[1].  Y aunque las personas expresen interés en conocer las propuestas, la saturación ha hecho que no estén escuchando.

Espectaculares, material impreso, Parabuses, Ads en redes sociales, impresos en los camiones, en el Metro, en el Metrobús… basta con abrir la ventana de casa para recibir una cascada de impactos de comunicación política que hasta el más apasionado en el tema encontrará abrumadora.

En época electoral (donde las comidas familiares acaban en gritos por defensa de candidatos o cuando los grupos de Whatsapp sufren sensibles bajas por desacuerdos en el rumbo que debe tomar el país) muchos gerentes de marca, planners publicitarios e investigadores de mercado solían dar por sentado que “es una época perdida para las marcas, no hay atención a otra cosa que no sea la elección”, pero ahora vale la pena preguntar ¿qué pasa cuando lo que las personas quieren es precisamente no poner atención a la elección?

Esta es la oportunidad de oro para la publicidad, pues (más que nunca) tiene la posibilidad de convertirse en un oasis dentro del mar de descalificaciones, propuestas sin sentido y ocurrencias de ocasión; es decir, pueden afianzar la relación con la gente ayudándoles a darse un respiro de la política.

Pero hay que tener cuidado, no se trata de cualquier mensaje publicitario, hablo de mensajes que conecten emotivamente para reír, para conmoverse, para distraerse… aquellos que tengan la capacidad de detonar una buena carcajada, hacernos decir “Awww…” o dejarnos el ojito Remi (a punto del llanto), es decir alimento (viralizable) para el alma.

Digital es el nuevo paradigma en comunicación además de ofrecer la mayor flexibilidad, hay que utilizarlo con este fin. Por cada lucha de lodo, la publicidad será luz en un periodo (que se siente) de oscuridad.

Por ahora olvidémonos sólo un poco de la racionalidad, olvidemos sólo un poco de características de producto y enfoquemos la energía en la emoción. Pongamos un poco de diversión (un poquito de comedia aquí y allá) o construyamos esas historias que nos hacen creer en la buena voluntad, la existencia de los héroes o incluso el amor. ¿O qué, nunca has matado el fastidio con una película romántica?

Así que saquen los perritos, los gatitos, los bebés, las anécdotas y cualquier otro elemento que se contraponga al pleito político, es momento de darle un vaso de agua al consumidor sediento de dar fin a este proceso. Que esto no se quede en las pantallas, permitamos que pase a la vida de las personas.

Es necesario pensar en grande. A ustedes ¿qué se les ocurre?

 

@LexiaGlobal

 

Referencias:

[1] Banco de Insights LEXIA