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El Mexicano Hoy: Sueños y aspiraciones (2011)

Por Guido Lara

Reporte escrito en 2011 por Guido Lara y Jorge Rocha, a partir de los insights obtenidos en una robusta investigación que puso en evidencia lo que los mexicanos quieren, tanto individual como colectivamente. A continuación, se citan las conclusiones.

México no tiene un sueño claro, único, explícito, que sirva de guía y
encamine los esfuerzos de todos los mexicanos.

Lo que los ciudadanos sí
tienen claro, es que México carece de una dirección o un sentido.

A pesar de no tener un
sueño colectivo unificado, los mexicanos sí tienen sueños individuales que, al
compararse, reflejan deseos colectivos, pero que no se conjugan en uno solo.

Para distinguir
los diversos grupos que conforman la población y expresan estos sueños y
deseos, se hace la siguiente segmentación:

  • Círculo Verde: corresponde a los ciudadanos sin estudios universitarios con poca información e interés por seguir noticias. Lo integran los estratos populares, incluyendo la clase Media Baja y Típica. 
  • Círculo Café: corresponde a los ciudadanos con estudios universitarios, mejor informados y con mayor atención a las noticias que el promedio nacional. Lo integran las clases Medias altas y Altas.
  • Círculo Rojo: elites políticas, económicas, culturales y mediáticas del país.

El estudio se
centra en los Círculos Verde y Café y detecta varias características en ambos,
que reflejan deseos parecidos, pero distintas visiones sobre cómo alcanzarlos:

Para el Círculo Verde, el
gran sueño es alcanzar su tranquilidad teniendo acceso a lo básico, mientras
que para el Círculo Café, el deseo es dejar de quedarse atrás y que México
logre ser una potencia mundial. 

Ambos círculos coinciden en la percepción de que
México es un país rico y privilegiado en dos sentidos:

  • Recursos naturales: es común la percepción de una gran riqueza en recursos como climas, fauna, minería, petróleo, etc. Los ciudadanos creen que México “lo tiene todo”. 
  • Cultural: se reconoce la riqueza en la mezcla de culturas, en la historia y las herencias tanto indígenas como europeas. Esto se plasma en la comida, artesanía, lenguas, formas de pensar, literatura, pintura, etc. 

El Círculo Verde
cree que el problema es que esta riqueza no se reparte adecuadamente.

En este sentido, su gran deseo es que algo de
esta riqueza les toque, que se reparta correctamente de manera que tengan
acceso a lo básico que les hace falta para estar mejor. 

El Círculo Café, en cambio, cree que a pesar de
ser rico, México se está quedando atrás, que no se mueve. 

Para ellos, esto es consecuencia de la mentalidad
de la gente. Para el Círculo Café, si México no sale adelante, es porque la
gente no quiere. 

Ambos círculos coinciden en que México les
defrauda, les queda a deber. Ya sea porque no les reparte de su riqueza (Círculo
Verde), o porque no alcanza lo que esperarían de él (Círculo Café).

Los mexicanos de ambos círculos se perciben a sí
mismos como personas capaces, inteligentes, con fuerza e ingenio para salir
adelante. 

Sin embargo, ambos círculos perciben que México es un lugar infértil
para estas capacidades ya que no ofrece oportunidades, empleos o salarios dignos. 

En el fondo, lo que ambos desean para México es
que se convierta en una tierra fértil, un lugar donde las capacidades se
aprovechen y el esfuerzo rinda frutos: 

Donde el Círculo Verde pueda alcanzar lo básico y
donde el Círculo Café pueda alcanzar su sueño de crecer.

¿Qué impide que
esto ocurra?

Las causas de que México sea una tierra infértil
para alcanzar los sueños son múltiples, sin embargo, todas se articulan
alrededor de un gran problema: la división que se percibe entre los ciudadanos
y entre los gobernantes y poderosos. 

Esta división se
ve reflejada en el lenguaje donde evidentemente México se encuentra dividido en
dos claros grupos con voluntades aparentemente irreconciliables: “ellos”
(gobernantes y poderosos) y “nosotros” (los ciudadanos).

Ambos círculos de ciudadanos manifiestan en común
una gran desconfianza hacia el gobierno, a quien se responsabiliza por la falta
de capacidad de marcar un rumbo, de orientar los sueños y de ocuparse de la gente. 

Sin embargo, los ciudadanos perciben que la
división no es únicamente entre poderosos/gobernantes y ciudadanos, sino
también entre los ciudadanos mismos. 

Los ciudadanos están conscientes de que son
incapaces de ponerse de acuerdo para realizar una acción colectiva. 

Esta incapacidad
se debe a una profunda desconfianza entre sí, paradójicamente, en el fondo
existe la percepción de que un mexicano no debe confiar en otro mexicano que no
sea de su familia. 

Esta imagen idealizada impide
a los ciudadanos percibirse como parte de una colectividad superior a la
familia (la ciudad, la patria) y ponerse de acuerdo para alcanzar metas en
conjunto, como sociedad. 

Una de las pocas circunstancias ante la cual
nuestro ser social aún es capaz de reaccionar y movilizarse es ante la
tragedia. 

Todos los ciudadanos están de acuerdo en que el
gran reto que tienen por delante es unirse como un medio para alcanzar sus
sueños. 

Además de la barrera de la desunión, los
ciudadanos tanto del Círculo Verde como del Círculo Café ven a la carencia en
educación como una de las principales causas que impide aprovechar el potencial
de los ciudadanos. 

En este sentido, dar educación a la siguiente
generación es una forma de asegurar un mejor futuro para el país. Un futuro sin
corrupción, ni pobreza y con gente mejor preparada. 

Idealmente, los mexicanos perciben que con mejor educación tendrían
mejores posibilidades.

Para ambos Círculos, sin embargo, particularmente
para el Círculo Verde, la educación significa adquirir armas para salir
adelante por la propia cuenta, mientras que, para el Círculo Café, es obtener
capacidades para exigir a los gobernantes. 

Cuando voltean a ver a la historia, al pasado, se
dan cuenta de que, para lograr grandes cambios, los mexicanos tuvieron que
pelear grandes batallas (Independencia y Revolución). 

Sin embargo, están conscientes de que hoy en día
las revoluciones ya no se realizan con armas, las revoluciones de hoy, son de
ideas, de conciencia. 

En este sentido, para ambos círculos, los sueños
pueden ser alcanzados con un cambio de mentalidad… 

Para el Círculo Café, que ya tiene las armas, lo
más importante es “creérsela” y tener mayor ambición para “no conformarse”.

Para ambos, pero particularmente para el Círculo Verde lo más importante es que unos ya no abusen de los otros, de manera que así tengan mayores oportunidades de salir adelante.

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